«La responsabilidad es la mejor manera de disfrutar con propósito»: la apuesta de sustentabilidad de HEINEKEN México

En la víspera del Día Internacional de la Cerveza, HEINEKEN México ofreció algunos datos sobre la sustentabilidad de su participación en la industria, y detrás de las cifras hay una idea que la compañía repite como principio: el impacto legado. "No solo nos enfocamos en lograr metas de un solo año, sino que también hemos aprendido que es muy importante dejar instaladas capacidades permanentes que beneficien y contribuyan al desarrollo del país", explicó Inti Pérez, Directora de Sustentabilidad Corporativa de HEINEKEN México, durante el encuentro con medios realizado en Casa Heineken, en la Ciudad de México.

Bajo esa lógica, la empresa organiza su estrategia "Brindar un Mundo Mejor" en tres frentes que van del campo a la mesa:

  • la tierra donde se cultiva la materia prima,
  • las personas que hacen posible la operación
  • y las comunidades donde esa cerveza finalmente se consume.

En el campo, la transición hacia una agricultura regenerativa ya es medible: 78% de la cebada que utiliza la compañía proviene de cultivos certificados en prácticas de conservación, cultivados en superficies libres de deforestación y con variedades de ciclo corto que aumentan el rendimiento y la eficiencia en el uso del agua. Esa misma lógica de eficiencia hídrica se extiende a la manufactura, donde HEINEKEN México mantiene un 86% de avance en el balance de agua en zonas de estrés hídrico, apoyada en plantas como la de Meoqui (Chihuahua), que la compañía posiciona como referente mundial en este rubro.

El segundo frente es la gente, y ahí los números tienen un tono más de negocio que de filantropía: más de 17,000 colaboradores con salario justo garantizado, cero fatalidades laborales y más de 30% de representación femenina en puestos de liderazgo.

La compañía también ha profesionalizado a cientos de pequeños comerciantes con el objetivo de asegurarles condiciones operativas justas e íntegras dentro de la economía local, una apuesta que reconoce que buena parte del negocio cervecero en México se sostiene sobre "changarros" y tiendas independientes, no solo sobre grandes cadenas.

El tercer frente, la comunidad, se traduce en más de 18 millones de pesos en inversión social durante el último ejercicio, destinados a proyectos de agua, voluntariado corporativo y becas universitarias para jóvenes que la empresa identifica como agentes de cambio en sus propias comunidades.

HEINEKEN México también ha convertido el consumo responsable en parte de su modelo de negocio: fue pionera en abrir la categoría de cerveza sin alcohol en México con el lanzamiento de Heineken 0.0, al que después se sumó Tecate 0.0, y destina 20% del presupuesto de mercadotecnia de la marca Heineken a campañas de consumo inteligente, además de mantener transparencia total en el etiquetado de sus productos. "Para nosotros, la excelencia en la elaboración debe ir acompañada del rigor en el consumo", resume Pérez.

Detrás de las cifras, la apuesta de HEINEKEN México es que la sustentabilidad no compita con el negocio, sino que sea parte de cómo se construye uno que dure. "La responsabilidad es la mejor manera de disfrutar con propósito", concluye la directiva, una frase que resume tanto la estrategia de la compañía como el reto que enfrenta hoy toda la industria cervecera del país.

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