Peña de Bernal: el gigante de piedra que resguarda al Pueblo Mágico de Querétaro

A poco más de dos horas de la Ciudad de México se levanta uno de los paisajes más singulares del centro del país: la Peña de Bernal, un monolito de roca volcánica que domina el horizonte del Pueblo Mágico que lleva su mismo nombre, en Querétaro. Con 288 metros de altura y una antigüedad estimada en más de 10 millones de años, esta formación es considerada el tercer monolito más grande del mundo, únicamente por debajo del Peñón de Gibraltar, en España, y el Pan de Azúcar, en Brasil.

Cómo llegar

Desde la capital del país, el trayecto se realiza por la autopista México-Querétaro (carretera 57-D), pasando las casetas de cobro de Tepotzotlán y Palmillas. Después es necesario seguir los señalamientos hacia Tequisquiapan y Ezequiel Montes (carretera 120), hasta llegar a Bernal por camino estatal. La distancia aproximada desde la Fuente de Petróleos es de 209 kilómetros, con un tiempo de viaje en automóvil de alrededor de dos horas y media.

Un origen volcánico y un sitio sagrado

La Peña de Bernal nació del magma solidificado de un volcán hoy inactivo; con el paso de millones de años, la erosión eliminó el resto de la estructura volcánica y dejó expuesto únicamente el núcleo de roca sólida que hoy se observa.

Para las comunidades otomí-chichimecas de Tolimán, el peñasco ha sido históricamente un territorio sagrado, reconocimiento que la Unesco formalizó en 2009 al declarar la zona Patrimonio Inmaterial de la Humanidad bajo el nombre "Lugares de memoria y tradiciones vivas de los otomí-chichimecas de Tolimán: la Peña de Bernal, guardiana de un territorio sagrado". Dos años antes, en 2007, la Secretaría de Turismo y TV Azteca ya la habían distinguido como una de las 13 Maravillas de México.

Esa carga simbólica se manifiesta cada 21 de marzo, durante el equinoccio de primavera, cuando miles de visitantes llegan hasta la peña en busca de la energía que, según la creencia popular, transmiten sus yacimientos minerales.

Qué hacer en Bernal

Subir hasta el mirador de la peña es una de las actividades más populares, ya sea mediante una caminata ligera o, para quienes practican rappel, un ascenso técnico por los más de 350 metros de pared rocosa. Los recorridos guiados, de cerca de hora y media, permiten además apreciar pinturas rupestres que datan del año 1300.

  • Recorrer el centro histórico del pueblo, con su plaza principal y la iglesia de San Sebastián.
  • Visitar el Museo de la Máscara, dentro de El Castillo, una construcción de la época virreinal.
  • Sumarse a la Ruta del Queso y el Vino, con recorridos por viñedos y queserías de la región.
  • Conocer la Casa Museo del Dulce y probar las tradicionales obleas y natillas de leche de cabra.
  • Probar las gorditas queretanas, elaboradas con maíz quebrado y rellenas de guisados tradicionales.

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Imagen de portada: INAH

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