Así ha surtido OXXO la tribuna más grande del Mundial: la de tu sala

Mientras los estadios del Mundial 2026 concentraban la atención global, otra forma de vivir el fútbol confirmaba su lugar en la cultura mexicana: la reunión en casa, con botanas, refresco y la sala como tribuna. Los datos de consumo que Uber Eats registró durante la jornada del 24 de junio lo ilustran con precisión.

Las tres ciudades con mayor actividad de compra antes y durante el partido fueron CDMX, Monterrey y Guadalajara—con Tijuana desplazando a esta última una vez iniciado el juego. Ciudad de México lideró por amplio margen: según cifras de la plataforma, vende aproximadamente 4.5 veces más cerveza que Guadalajara, la segunda plaza en ese rubro, lo que habla tanto del tamaño del mercado capitalino como de la intensidad con que sus habitantes viven estos encuentros.

El dato más revelador del comportamiento de los compradores es el timing: siete de cada diez pedidos en Uber Eats se realizaron antes del silbatazo inicial. El ticket promedio rondó los 300 pesos, con compras más grandes en la antesala del partido y adquisiciones menores durante el juego, orientadas al reabastecimiento. La lógica es clara: primero se arma la trinchera, luego se reabastece en la marcha.

El perfil de los productos más pedidos refuerza la imagen de una reunión familiar o entre amigos. Los refrescos de cola de tres litros, el agua mineral de litro y medio y de cinco litros, y las botanas en presentaciones generosas apuntan a grupos, no a consumo individual—algo consistente con lo que estima la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), que calcula un gasto mínimo de tres mil pesos por partido para una reunión de diez personas con botanas, refrescos y cerveza. Lo salado se impuso sobre lo dulce en los pedidos de Uber Eats: la combinación de cerveza, papas fritas, botanas picantes y sopas instantáneas superó ampliamente a postres y chocolates. Entre las papas, el sabor queso encabezó la lista, seguido por chile y jalapeño.

Y luego está el dato que nadie anticipaba: el producto más vendido de toda la jornada en la plataforma no fue la cerveza ni el refresco, sino las estampas Panini del Mundial FIFA 2026. En pleno partido, con la pantalla encendida y el grupo reunido, los mexicanos también completaban el álbum. Es quizás el detalle más elocuente de todos: el fútbol, para muchos, no empieza ni termina en los noventa minutos. Es un ritual que incluye el álbum sobre la mesa, la botana compartida y la Maruchan—que se coló entre las compras más frecuentes de la noche—como parte del ceremonial.

El alcohol representó cerca del 25% de las órdenes registradas por Uber Eats durante la jornada, y subió a alrededor del 30% durante el partido del 24 de junio, consistente con las compras de reposición en tiempo real. La lager fue la cerveza más pedida, seguida por la light lager y la ultra lager.

Este comportamiento no es ajeno al perfil del consumidor que rodea al torneo. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), el Mundial 2026 destaca por atraer un segmento socioeconómico alto—68% corresponde al grupo ABC+—, con fuerte afinidad tecnológica y disposición de gasto. Un perfil que, visto desde los datos de Uber Eats, se traduce en pedidos bien planeados, formatos familiares y un gasto promedio que, aunque modesto por orden, se acumula a lo largo de la jornada.

Lo que los números dibujan en conjunto es una celebración doméstica masiva y bien orquestada. El Mundial llegó a México con estadios llenos, pero también con millones de personas que eligieron vivirlo desde casa—y que lo hicieron, a juzgar por los carritos de compra, con toda la convicción del mundo.

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