¡Por decreto! Gobierno de México autoriza home office y suspensión de clases para la inauguración del Mundial

La Copa Mundial de la FIFA 2026 ya está cambiando la Ciudad de México antes de que suene el primer silbatazo. El gobierno federal publicó en el Diario Oficial de la Federación un decreto firmado también por la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, que establece medidas administrativas especiales para el próximo 11 de junio, día de la inauguración del torneo: home office obligatorio en dependencias federales, exhorto al sector privado a sumarse de forma voluntaria y suspensión de clases en escuelas públicas y privadas de todos los niveles educativos en la capital del país.

Por qué el 11 de junio es un día extraordinario

México es una de las tres sedes del Mundial 2026, junto con Estados Unidos y Canadá, en el primer torneo de la historia disputado en tres países simultáneamente. La Ciudad de México, con el Estadio Azteca como escenario principal —uno de los pocos recintos en albergar tres mundiales (1970, 1986 y 2026)—, recibirá una afluencia masiva de visitantes nacionales e internacionales, delegaciones oficiales y medios de comunicación de todo el mundo. El impacto sobre la movilidad urbana de una ciudad que ya en condiciones normales registra algunos de los peores índices de tráfico del planeta hacía inevitable una respuesta institucional.

La justificación del decreto descansa en el derecho constitucional a la movilidad y en las facultades del Ejecutivo para coordinar acciones extraordinarias durante eventos internacionales de gran escala. Las medidas, precisa el documento, deberán implementarse sin generar recursos presupuestales adicionales.

Quiénes se quedan en casa y quiénes no

Para los trabajadores del sector público cuyas funciones pueden realizarse a distancia, el home office es obligatorio. Para el sector privado, el gobierno lanzó un exhorto a adoptar esquemas de trabajo remoto en actividades no esenciales, sin carácter vinculante pero con un mensaje claro: la corresponsabilidad entre gobierno y empresas es parte de la ecuación.

Quedan excluidas del decreto las siguientes actividades y dependencias:

  • Servicios de salud, atención médica, emergencias sanitarias, protección civil y atención de desastres.
  • Funciones de seguridad nacional, seguridad pública, protección ciudadana, control migratorio y aduanero.
  • Operación de infraestructura crítica: transporte terrestre, ferroviario, marítimo y aéreo; telecomunicaciones; suministro de energía eléctrica, hidrocarburos, combustibles, agua potable y saneamiento.
  • Actividades directamente vinculadas con la organización, coordinación, seguridad, movilidad y protección civil del propio Mundial 2026.
  • Operación de programas sociales, trámites y servicios públicos prioritarios que no puedan prestarse por medios electrónicos.
  • Cualquier función que por su naturaleza requiera presencia física para garantizar la continuidad de los servicios públicos o la atención de situaciones urgentes.

En otras palabras: quien hace posible que el Mundial y la ciudad funcionen ese día no puede tomarse la jornada desde su sala.

El home office más allá del pretexto futbolero

La medida reactiva un debate que la pandemia de 2020 puso sobre la mesa y que en México nunca terminó de resolverse. Los datos respaldan con claridad los beneficios del trabajo desde casa bien implementado: estudios de la OCDE y de la OIT documentan reducciones de entre 20% y 30% en los tiempos de desplazamiento, mejoras en la conciliación entre vida laboral y personal, y aumentos de productividad en tareas que no requieren presencia física. En una ciudad donde el trabajador promedio destina casi dos horas diarias a traslados, según datos del INEGI, el impacto potencial es significativo.

Para las empresas, el home office también representa ahorros en infraestructura y una herramienta probada de retención de talento, especialmente entre millennials y Gen Z, generaciones que priorizan la flexibilidad laboral como factor de decisión al elegir empleador. La huella de carbono de la ciudad, además, se reduce de forma directa cuando decenas de miles de vehículos dejan de circular.

Que haga falta un Mundial para decretar un día de trabajo desde casa dice algo sobre la lentitud con que las instituciones mexicanas han absorbido una transformación laboral que en otros países ya es política ordinaria. Pero si el 11 de junio demuestra que la ciudad funciona igual —o mejor— con menos gente en las calles, el argumento para ampliar esos esquemas más allá de las celebraciones deportivas se vuelve considerablemente más difícil de ignorar.

El decreto entró en vigor el mismo día de su publicación en el DOF.


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Imagen de portada: Chat GPT

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