Durante décadas, Stonehenge ha sido uno de los grandes enigmas de la historia humana. Ahora, un hallazgo a solo cinco kilómetros del sitio sugiere que su origen podría ser más antiguo y más simple de lo que se creía.
Dos fosas y una idea del cielo
En la localidad de Bulford, arqueólogos británicos encontraron restos de una estructura de unos 5 mil años de antigüedad, alrededor de 500 años anterior a Stonehenge. Lo que queda son solo dos fosas, pero se cree que sostuvieron postes de madera alineados con fenómenos solares.
La distancia entre ambos puntos habría marcado una orientación precisa hacia el amanecer del solsticio de verano y el atardecer del solsticio de invierno, el mismo principio astronómico que define al monumento más famoso de Inglaterra.
El Sol como referencia
El arqueólogo Phil Harding identificó la posible alineación al analizar la posición de los restos. Posteriormente, estudios arqueoastronómicos confirmaron que la orientación coincide con la posición del Sol hace cinco mil años.
Esto sugiere que la observación del cielo ya era parte central de estas comunidades mucho antes de la construcción de Stonehenge.
Reuniones, objetos y ritual
Alrededor de las fosas se encontraron cerámica, huesos de animales, herramientas de sílex y restos de carbón. Todo apunta a un espacio de reunión comunitaria vinculado a prácticas rituales.
Entre los hallazgos destaca un cuchillo de sílex colocado de forma vertical, que algunos investigadores interpretan como posible ofrenda simbólica.
Un mismo paisaje, dos momentos
El descubrimiento en Bulford abre una nueva lectura del territorio. Más que un sitio aislado, Stonehenge podría ser la continuación de una tradición mucho más antigua, donde el Sol marcaba el tiempo, el espacio y la vida comunitaria.