Hay pocas carreras en el cine contemporáneo tan breves y tan definitorias como la de Jane Schoenbrun. En apenas tres largometrajes, la directora y escritora estadounidense ha construido un universo propio donde el terror de género se convierte en territorio emocional: un cine que habla de identidad, disociación y deseo desde una perspectiva queer y trans que no busca concesiones. Su nuevo filme, Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma, llega a cines de México el 13 de agosto de 2026 de la mano de MUBI, tras arrasar en Cannes con la Queer Palm y cinco estrellas en The Guardian y The Daily Telegraph.
Una voz construida desde los márgenes del género
Schoenbrun debutó con We're All Going to the World's Fair (2021), un microbudget filmado durante la pandemia que seguía a una adolescente atrapada en un ritual de horror en línea. La película, tan íntima como perturbadora, la posicionó de inmediato como una voz nueva dentro del cine de terror: alguien interesada no en el susto sino en la experiencia de habitar un cuerpo que no termina de reconocerse como propio.
El salto cualitativo llegó con I Saw the TV Glow (2024), estrenada en Sundance y presentada en la Berlinale, San Sebastián y SXSW. La película —protagonizada por Justice Smith y Brigitte Lundy-Paine, con una banda sonora de Yeule y otros artistas del indie más experimental— usaba la nostalgia noventera y la estética de los programas juveniles de televisión como metáfora de la disforia de género. Seis nominaciones en los Independent Spirit Awards, incluyendo Mejor Película, confirmaron que Schoenbrun no era una rareza del circuito de festivales sino una cineasta con una propuesta tan sólida como perturbadora.
El meta-slasher como forma de autoconciencia
Con Campamento Miasma, Schoenbrun da un paso más: ahora trabaja con presupuesto real —producida por Plan B y financiada por MUBI— y con dos protagonistas de peso. Hannah Einbinder, ganadora del Emmy por Hacks, y Gillian Anderson encabezan un reparto coral que incluye a Amanda Fix, Arthur Conti, Eva Victor y Jasmin Savoy Brown, entre otros.
La sinopsis funciona como un juego de espejos: una joven directora toma las riendas de una franquicia slasher en declive —el ficticio Campamento Miasma— y visita a la actriz original de la saga, ahora recluida y envuelta en misterio. Lo que comienza como un proyecto de resurrección comercial deriva en un espiral de sangre, deseo y delirio. El AV Club ya la llama "obra maestra del meta-slasher": una película que no solo habita el género sino que lo disecciona desde adentro.
Es exactamente el tipo de operación que Schoenbrun sabe ejecutar: usar las convenciones del cine popular para colar preguntas que el cine popular normalmente evita. ¿Qué significa revivir algo que ya murió? ¿Quién controla la imagen de una mujer? ¿Cuánto hay de performance en la identidad y cuánto de verdad?
Un momento de expansión
Fuera del cine, Schoenbrun publicará en 2026 su primera novela, Public Access Afterworld, por Hogarth, y trabaja en la adaptación para Netflix de la novela gráfica Black Hole, junto a Plan B y New Regency. Una carrera que se expande en todas las direcciones sin perder el hilo de una sensibilidad que es, ante todo, inconfundiblemente suya.
El 13 de agosto, los cines mexicanos tendrán la oportunidad de entrar a Campamento Miasma. Conviene no llegar tarde.