El Mundial de 2026 está cada vez más cerca y, aunque México será una de sus sedes, el entusiasmo alrededor del torneo no parece sentirse igual entre todas las generaciones. Un estudio de la Asociación Mexicana de Internet, realizado junto con Offerwise, reveló que una parte importante de jóvenes mexicanos muestra poco interés tanto por la Copa del Mundo como por la Selección Mexicana.
Aunque el 58% de los internautas aseguró tener mucho o algo de interés en seguir el torneo, el panorama cambia entre las generaciones más jóvenes. El desinterés alcanza al 21% de la Generación Z y al 20% de los millennials, cifras que reflejan una relación distinta con el futbol y con los grandes eventos deportivos.
La Selección Mexicana también enfrenta esa distancia. Aunque sigue siendo un símbolo importante para muchos aficionados, el estudio señala que entre jóvenes de la Generación Z el desinterés por seguir al “Tricolor” llega al 24%, uno de los retos más grandes rumbo al Mundial que se jugará en México, Estados Unidos y Canadá.
Del partido completo al resumen de un minuto
La manera de consumir futbol también se transformó. Para muchos jóvenes, sentarse frente a la televisión durante noventa minutos ya no es necesariamente la prioridad. Ahora el Mundial se sigue desde clips rápidos, memes, reacciones y videos cortos que aparecen entre el resto del contenido diario.
El estudio muestra que 45% de las personas prefiere ver resúmenes antes que partidos completos. Facebook liderará el consumo de contenido mundialista con 59%, seguido por YouTube con 49% y TikTok con 36%, algo que refleja cómo el futbol tuvo que adaptarse a una generación acostumbrada a consumir información inmediata y fragmentada.
La experiencia además será completamente multipantalla. El 27% de los internautas utilizará otro dispositivo mientras ve los partidos, cifra que aumenta a 30% entre millennials. Mientras el juego ocurre en la cancha, muchos estarán revisando redes sociales, mandando mensajes, viendo memes o buscando estadísticas en tiempo real.
El futbol ya compite por atención
El informe también revela que los internautas mexicanos pasan en promedio seis horas al día conectados a internet; 55% supera las cinco horas y 24% es considerado usuario intensivo, con más de nueve horas diarias en línea.
Entre las actividades más frecuentes aparecen la mensajería instantánea con 67%, redes sociales con 62%, películas y series con 58%, además de música y podcasts con 57%. En medio de ese ecosistema digital saturado de estímulos, el futbol ya no ocupa automáticamente el centro de la conversación.
La inteligencia artificial también empieza a formar parte de estos hábitos digitales. El estudio señala que la mitad de los usuarios de internet en México ya utiliza herramientas de IA y que 58% tiene una percepción positiva sobre su uso para tomar decisiones. Entre quienes usan estas plataformas, 66% recurre a generadores de contenido como ChatGPT o Gemini, mientras que 45% utiliza asistentes virtuales como Siri o Alexa.
Un entusiasmo atravesado por la incertidumbre
Parte de ese desapego podría tener relación con el contexto que viven muchos jóvenes en México. Más allá del futbol, existe una generación que creció entre violencia, crisis económicas y una sensación constante de inestabilidad. Para muchos, pensar en independizarse, construir un patrimonio o incluso mantener una vida económicamente tranquila parece cada vez más complicado entre salarios bajos, rentas elevadas y el aumento constante en el costo de las cosas.
En medio de esa presión cotidiana, el entusiasmo colectivo también cambia; aunado a los elevados precios por partido. Eventos que antes parecían capaces de detener al país entero hoy compiten con preocupaciones mucho más inmediatas. Quizá por eso, para algunos jóvenes, el Mundial ya no representa el mismo refugio emocional o la misma ilusión que significó para generaciones anteriores.
El Mundial de 2026 seguramente volverá a llenar, pantallas y conversaciones. Pero también podría evidenciar algo más profundo: una generación que vive el deporte desde otra lógica, marcada por el consumo digital y contexto social y económico que ha cambiado la manera en que se construye el entusiasmo colectivo.