Clara Brugada anunció que los partidos se verán en pantallas gigantes en las 16 alcaldías; la medida busca que quienes no pueden pagar una suscripción también vivan la pasión futbolera. La FIFA no reveló el costo, pero en Morelia aseguran que la cifra ronda los 8 millones de pesos.
¿Qué va a pasar?
El Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada, adquirió los derechos de transmisión del Mundial 2026 para proyectar los partidos de manera gratuita en espacios públicos. La idea es instalar los llamados Fan fests (festivales futboleros) en cada una de las 16 alcaldías; allí habrá pantallas gigantes donde la ciudadanía podrá reunirse a ver los encuentros sin pagar un peso.
La propia Brugada lo explicó en conferencia de prensa: "Uno de los objetivos es hacer que la población pueda vivir estos momentos del Mundial; sabemos que hay una pasión futbolera importante y que hoy no todos pueden acceder gratuitamente a ello".
¿Cuánto costó? (y por qué no se sabe)
La jefa de gobierno no precisó el monto que pagó su administración; solo dijo que su equipo entró en negociaciones directas con la FIFA (el organismo que fija los costos de los derechos de transmisión) y que finalmente se llegó a un acuerdo. Sin embargo, existe una referencia externa: el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez, aseguró que la FIFA le pidió 8 millones de pesos por un concepto similar. Esa cifra da una pista de lo que pudo haber pagado la CDMX, aunque nada está confirmado.
La coincidencia con Sheinbaum
La decisión de Brugada no fue un capricho. El lunes 25 de mayo, la presidenta Claudia Sheinbaum opinó que las transmisiones del Mundial "deberían ser abiertas para toda la población". Brugada recogió el guante y lo hizo realidad en la capital. "Coincido con la presidenta", afirmó la alcaldesa, y recordó que el acceso gratuito al fútbol es una forma de inclusión social.
También preparan medidas sanitarias
El Mundial no solo trae alegría; también exige prevención. La secretaria de Salud Pública de la CDMX, Nadine Gasman Zylbermann, informó que la ciudad reforzará la vigilancia epidemiológica en aeropuertos, terminales de autobuses y espacios de concentración masiva. El objetivo es detectar posibles brotes de enfermedades como sarampión o ébola (este último ha sido noticia por los casos en África). Según Gasman, el riesgo es bajo, pero ya hay protocolos de toma de muestras, atención y aislamiento en caso necesario.
Un gesto que incomoda en medio de la crisis
Es cierto que muchos aficionados agradecerán poder ver los partidos sin pagar una suscripción; pero no se puede ignorar el contexto. La Ciudad de México lleva meses gastando millones en mejoras urbanísticas que muchos ciudadanos sienten como un "curita" en un bache enorme: obras que no benefician a los usuarios o peatones, sino que los perjudican (calles cerradas por meses, desvíos interminables, y un presupuesto que parece no alcanzar para lo urgente). Además, la FIFA no pagará impuestos en México, un privilegio que ya ha sido criticado por varios sectores. Entonces, si bien el gesto de Brugada es positivo para los aficionados, todo el entramado detrás del Mundial arrastra una connotación negativa: los boletos para los partidos siguen siendo inaccesibles para el ciudadano promedio (los precios oficiales superan con creces el salario de la mayoría), y pagar millones por pantallas gigantes en plazas públicas, en medio de una crisis de movilidad, seguridad y servicios básicos, resulta al menos cuestionable; para quienes padecen la ciudad a diario, puede ser incluso un insulto a su trabajo y subsistencia diaria.