Baturrillo: Lo incompleto de una mitología familiar

Super Mario Galaxy llegó a los cines con altas expectativas, pero también con mucha controversia: algunas personas dicen que sólo es fan service, otras que carece de historia y argumento, o que es una obra incomprendida para los que no son conocedores del mundo de Mario. 

Platiqué con Fer Sparda, gamer y especialista en videojuegos, de lo que rodea esta discrepancia, el monomito, la familia, la crianza y los arquetipos en una aventura que, a simple vista, parecen sólo dibujitos (o pixeles).

La familia en los mitos

Todas las mitologías se construyen en relación con los vínculos familiares, por ejemplo, los hermanos Rómulo y Remo, Coatlicue y Huitzilopochtli, Los Æsir en la mitología escandinava. Esta característica permanece en las series, películas y videojuegos: Star Wars, Demond Slayer, El Señor de los anillos, The Last of Us, y por supuesto ¡Mario Bros!

La familia es la unidad básica de transmisión cultural, en el núcleo familiar se aprenden valores, roles, jerarquías, expectativas, gestión emocional, motivaciones, y es ahí donde nacen los traumas; es en la familia donde surgen todos los héroes y los villanos, porque como enuncia Lévi-Strauss, “los mitos se organizan en torno a oposiciones binarias que reflejan la manera en que la mente humana clasifica la realidad.”

Los vínculos familiares en el mundo de Mario se enfatizan en la adaptación cinematográfica, porque “ese tema no es tan relevante, más allá de que Mario y Luigi son hermanos. Donkey Kong tiene un poquito más de desarrollo en ese sentido, pero tampoco es esencial”, asegura Fer Sparda.

El universo de Mario, como todo relato mitológico, se basa en la familia como motor narrativo: Mario sufre el rechazo de su familia y el apoyo incondicional de su hermano Luigi, Donkey Kong carga las expectativas y limitaciones de su padre; en esta segunda entrega, Bowser Jr. quiere cumplir los anhelos que su padre depositó en él, y Rosalina sanando el vacío de identidad que sentía Pech al desconocer su origen.

Sin embargo, considero que los lazos familiares no son suficientes para llegar a conectar con los personajes de esta secuela, y no se trata de que sea una película para niños o un videojuego sencillo, sino en algo más profundo y al mismo tiempo muy básico: el monomito.

El monomito, los arquetipos y el aprendizaje

Joseph Campbell, argumenta que los relatos tienen una estructura universal: el monomito (mito único), donde el héroe, o heroína, salen del mundo común para enfrentar diversas pruebas y regresar a su lugar de origen con aprendizajes, madurez y conocimientos que pueden compartir con los suyos. El monomito es la interpretación mitológica de nuestra vida cíclica, construir un legado es la base de nuestra humanidad: la cultura. 

El camino del héroe o heroína es lo que comúnmente se le dice “desarrollo de personaje”, en la película, Super Mario Galaxy, los personajes no se transforman, no crecen o se deterioran, a excepción (un poco) de Bowser y su hijo. Sin embargo, esto quizá una petición (o capricho) de un público externo, ajeno a los videojuegos porque como asegura Fer Sparda:

No es casualidad la revelación de que Rosalina es la hermana de la princesa Peach, hacerlas familia le da profundidad a la historia, un recurso dramático que estamos habituados a ver en cine o televisión. Sin embargo, considero que desaprovecharon los arquetipos, un concepto que el psicoanalista Carl Jung definió como:

La película escrita por Matthew Fogel (Minions: Nace un Villano y La Gran Aventura Lego 2) se vale de los arquetipos para presentar a los personajes: Rosalina personifica la diosa madre, protectora, creadora, pero también distante y misteriosa; Bowser como el padre tirano, que amenaza el orden e impone su voluntad, incluso en su descendencia; Bowser Jr. personifica al heredero, quien se apropia del conflicto de su padre y su final es trágico, como le pasa a Ramses en El Príncipe de Egipto.

Los arquetipos no son “moldes” estáticos, sino modelos que personifican enseñanzas y valores de nuestra cultura, por eso nos identificamos con cada uno de los personajes que vemos en las películas, series y libros, porque compartimos con ellas y ellos una historia similar de manera abstracta y simbólica.

Pero en Super Mario Galaxy no hay una conexión con los personajes porque el conflicto de cada arquetipo no se desarrolla, todo pasa tan rápido, no hay “desarrollo de personaje”, por lo tanto no hay aprendizajes que compartir, los héroes, heroínas y villanos se quedan incompletos porque el monomito no se cumple, por eso se siente, para los que no conocemos los videojuegos, como un catálogo de referencias carente de historia, conflicto y clímax.

La lógica Koopa

Pero el planteamiento de la historia es muy bueno: Luigi arquetípicamente es la sombra, el opuesto a Mario, su contra parte, Luigi se permite vivir lo que su hermano no: el miedo, la compasión, la templanza, por eso es el “Mario verde”.

Al principio de la película, Luigi tiene una conversación consigo mismo (un soliloquio), y se dice: “¡vamos! Ya no eres el mismo miedoso de antes”, luego le ocurre algo que le causa miedo, y asustado grita, “¡no es cierto, las personas no cambian!”. Esa es la premisa de esta película, porque sí, las personas no cambian… A menos que estén dispuestas a hacerlo.

Bowser cambió mientras tenía disposición; encontró en el club de lectura y el arte un espacio de transformación, ¡hasta le ofreció su amistad a Mario! Pero se reencontró con su hijo y aparece la lógica del escorpión: el carácter, aprendizajes y comportamientos que, aunque nos conduzcan a nuestra propia ruina, están tan arraigados que volvemos a replicarlos, porque eso es lo familiar, lo que nos enseñaron e hicimos nuestro. Por eso las mitologías se basan en las dinámicas familiares, para cuestionar o legitimar el origen de nuestra cultura y comportamientos.

Esa es la diferencia arquetípica entre Luigi y Bowser: la disposición y lo familiar. Luigi tenía el amor, apoyo y confianza de su hermano, él no cambió, descubrió que ser valiente no es reprimir el miedo, sino confrontarlo. 

Contrario a Bowser que reprimió su ira, nunca fue sincero consigo mismo, sólo se disfrazó de “bueno”; su disposición se basaba en la promesa de obtener su libertad, porque como dice Michel Foucault, en su libro Vigilar y Castigar: “la prisión fabrica delincuentes, en el sentido de que impone a los individuos una forma de existencia, una identidad, una carrera.”

La “rehabilitación” es un ejercicio de poder, es donde se corrompe la libertad del autoconocimiento para llevar al individuo a un espacio de prohibición y condena. Mario es castigador con el rey koopa porque lo considera peligroso, mientras apoya a su hermano a ser valiente, aunque a ninguno de los dos los considere como un igual, simplemente ejerce el poder sobre ellos de manera distinta y eso lo aprendió de su familia: condenar lo diferente y aprobar lo que considera correcto. 


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