En mayo de 2019 en el Puerto de Moerdijk, al sur de Países Bajos, la policía neerlandesa descubrió el primer narcolaboratorio marítimo, que no sólo cimbró a uno de los países más relevantes de Europa, sino que al continente entero. En este operativo se descubrió que el navío de 30 metros de largo, tenía sofisticados mecanismos que incluían el hundimiento del barco a distancia, en caso de que este fuera descubierto. En esta operación se detuvieron a tres ciudadanos mexicanos, que fueron señalados de cocineros vinculados al Cártel de Sinaloa.
Esta es la premisa del nuevo libro El narco mexicano en Europa, del escritor y periodista belga Arthur Debruyne, que desde hace muchos años ha radicado en diversos países de América Latina incluyendo México, donde entre muchos otros temas, se ha sumergido en el peligroso entramado del crimen organizado y el narcotráfico del país.
Holandeses, los verdaderos dueños del negocio
Mucho se especuló en medios nacionales e internacionales sobre que las organizaciones criminales mexicanas se habían logrado infiltrar en el mercado de consumidores de droga europeos, llegando a crear un nuevo imperio sólo que ahora en euros, se dijo que eran los capos mexicanos quienes mandaban en naciones como Países Bajos y Bélgica, sin embargo, Debruyne señala que no es precisamente así, incluso nos revela que los mexicanos en Europa fungen el papel de simples peones, porque los verdaderos dueños del negocio de tráfico de estupefacientes en esa región, son los mismos holandeses.
Asesinos que reciben penas menores a las de un intermediario del narco
Una de las revelaciones más interesantes de este libro editado en Penguin Random House, es el paraíso carcelario de Países Bajos, donde aún no existen castigos ejemplares para quienes son capturados en crímenes relacionados con el tráfico de drogas. Muchos criminales de Latinoamérica prefieren ser capturados en este país que en algún otro, no sólo por las reducidas penas, sino por las condiciones mismas de las cárceles.
EnchroChat y la red de telefonía criminal
Para realizar los acuerdos criminales y evitar la justicia cibernética en Europa, diversos grupos delincuenciales contrataron empresas de otras partes del mundo como EnchroChat, que ofrecían encriptar mensajes y/o llamadas para evitar ser espiados por la policía, un esquema de comunicación muy complejo y simple a la vez, que fue una de las herramientas más poderosas para la creación de narcolaboratorios en pueblos aledaños a las grandes ciudades como Rotterdam en Países Bajos, o Amberes “la ciudad de los diamantes” en Bélgica. Aún así, Francia, Bélgica y Países Bajos pusieron toda su inteligencia digital para infiltrarse en estos mensajes encriptados.
Los taquitos mexicanos
Durante este operativo de espionaje digital, la policía también descubrió algo más interesante que ubicaciones y nombres, se dieron cuenta de la relación de poder que existía entre mexicanos y holandeses, y entendieron quienes eran los que realmente mandaban en la región.