El Zoológico de Moroleón Áreas Verdes cumple una función más allá de la exhibición de animales. De acuerdo con datos del propio recinto, entre el 70 y el 80 por ciento de las especies que alberga provienen de decomisos oficiales o de rescates en contextos de maltrato. Tigres, leones, hipopótamos, avestruces y babuinos forman parte de este grupo.
En México, el tráfico de fauna silvestre es un delito federal que se castiga con penas de uno a nueve años de prisión. Cuando existe relación con redes de delincuencia organizada, las sanciones pueden alcanzar hasta 20 años. A pesar de este marco legal, cada año se registran miles de rescates de animales en condiciones críticas.
Es importante mencionar que el problema no se limita a operaciones ilegales. En 2022, la Fundación Black Jaguar-White Tiger fue clausurada tras la difusión de reportes y videos que documentaban malas condiciones en el cuidado de grandes felinos. El caso evidenció fallas en espacios que operaban como supuestos refugios.
Frente a este panorama, el Zoológico de Moroleón opera como un centro de atención y resguardo. Los animales reciben alimentación, atención veterinaria y seguimiento especializado. En algunos casos, se evalúa su posible reintegración a la vida silvestre. Cuando esto no es viable, son trasladados a otros espacios adecuados para continuar su proceso.
El director del zoológico, Andrés Alberto Herrero, señala que la participación ciudadana es importante para detectar y reportar casos de maltrato o posesión ilegal de fauna. Las denuncias permiten activar protocolos de revisión y, en su caso, el rescate de los animales.
A nivel operativo, el mantenimiento de estos ejemplares implica una logística constante. La alimentación, los tratamientos médicos y la adecuación de espacios requieren coordinación con autoridades ambientales y especialistas. Este trabajo suele realizarse con recursos limitados, lo que hace relevante la continuidad de apoyos institucionales y comunitarios.
Visitantes, en especial estudiantes, tienen acceso a información sobre las especies y las condiciones en las que fueron rescatadas. Este acercamiento permite identificar prácticas que deben evitarse, como la compra ilegal de animales o su tenencia sin las condiciones adecuadas.
Además de su labor en materia de protección, el espacio funciona como un punto de visita familiar. Cuenta con áreas verdes y zonas para actividades al aire libre. El Zoológico de Moroleón abre todos los días, excepto los miércoles. El costo de entrada es de 10 pesos por persona, mientras que niños y adultos mayores tienen acceso gratuito.
La visita permite conocer de cerca las consecuencias del tráfico ilegal de fauna y el trabajo que implica la recuperación de animales que han sido víctimas de estas prácticas.