Cuba da un giro y abre su economía a nuevas inversiones

El gobierno de Cuba dio a conocer un cambio que podría reconfigurar una parte importante de su economía: permitirá que ciudadanos cubanos que viven en el exterior inviertan en el sector privado de la isla. La noticia se hizo pública a través de una entrevista en NBC al viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva, quien delineó los alcances de esta nueva política.

No se trata solo de pequeños negocios. Según lo explicado por el funcionario, la medida busca ir más allá de la actividad comercial cotidiana y abrir la puerta a inversiones de mayor escala, especialmente en sectores que el propio gobierno considera estratégicos: turismo, minería y energía. Es decir, áreas que sostienen buena parte de la economía cubana y que hoy enfrentan presiones importantes.

Durante años, la participación de capital privado de origen cubano radicado fuera del país había estado limitada. Este giro implica que quienes emigraron, así como sus descendientes, podrían ahora no solo invertir, sino también tener propiedad sobre negocios dentro de la isla. Un movimiento que, en el contexto cubano, marca una diferencia relevante.

La intención, de acuerdo con Pérez-Oliva, es construir un entorno más dinámico para los negocios, capaz de atraer capital y generar movimiento económico. Pero esa intención convive con un obstáculo que el propio gobierno ha señalado de forma reiterada: las sanciones de Estados Unidos.

El funcionario fue directo al respecto. Afirmó que el bloqueo limita el acceso de Cuba a financiamiento, tecnología y mercados internacionales, lo que termina afectando cualquier intento de reforma económica. En ese escenario, abrir la inversión a la diáspora cubana también funciona como una forma de buscar რესpiros dentro de un margen restringido.

El anuncio llega en un momento especialmente delicado. La isla atraviesa una crisis energética que se ha traducido en apagones recurrentes y escasez de combustible. En meses recientes, la situación se ha intensificado debido a nuevas medidas desde Washington que impactan el suministro de petróleo hacia Cuba, complicando aún más el panorama.

El propio presidente, Miguel Díaz-Canel, ha reconocido la gravedad del contexto y ha insistido en que estas dificultades están directamente relacionadas con las restricciones externas. Al mismo tiempo, ha colocado sobre la mesa la necesidad de modernizar sectores clave, entre ellos la red eléctrica y la infraestructura turística, como parte de una estrategia más amplia de recuperación.

En paralelo, hay otro elemento que añade tensión y expectativa. Tanto desde La Habana como desde Washington se ha confirmado que existen contactos entre ambos gobiernos. Aunque en una fase inicial y manejados con discreción, estos diálogos apuntan a identificar puntos de negociación y posibles áreas de cooperación.

Desde el lado estadounidense, el presidente Donald Trump ha señalado que podría alcanzarse algún tipo de acuerdo en el futuro cercano, aunque también ha dejado claro que su administración mantiene presión sobre Cuba, especialmente en lo que respecta a reformas económicas y políticas.

En medio de este cruce de intereses, la apertura a la inversión de cubanos en el exterior aparece como una pieza más dentro de un tablero complejo. Por un lado, representa una oportunidad para captar recursos y reactivar sectores clave. Por otro, evidencia la necesidad de adaptarse a una realidad económica que lleva tiempo tensándose.

Para quienes viven fuera de la isla, la posibilidad de invertir en su país de origen abre una conversación distinta. No solo sobre dinero, sino sobre pertenencia, vínculo y participación en un sistema que durante décadas tuvo fronteras muy claras.

Lo que sigue todavía es incierto. Las reformas económicas rara vez son inmediatas y los efectos suelen medirse con el tiempo. Pero este movimiento deja algo claro: Cuba está buscando nuevas formas de sostenerse, incluso si eso implica reconfigurar reglas que parecían fijas.


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Imagen de portada: Forbes México

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