La llegada de la mariposa monarca a los bosques mexicanos mostró una recuperación significativa en la temporada 2025-2026. De acuerdo con datos oficiales, la superficie forestal ocupada por esta especie alcanzó las 2.93 hectáreas, lo que representa un incremento del 64% en comparación con las 1.79 hectáreas registradas el ciclo anterior.
Durante la presentación del monitoreo anual de colonias de hibernación, la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, destacó que este aumento es una señal positiva para una de las migraciones más emblemáticas del continente. No obstante, subrayó que persisten amenazas importantes para la especie.
Entre los factores que explican este repunte se encuentra una mejora en las condiciones climáticas en Estados Unidos durante la etapa reproductiva. La temporada de primavera y verano registró menor sequía en comparación con 2024, lo que favoreció una mayor presencia de huevos y larvas. A esto se sumó un trayecto migratorio con menos estrés hídrico y una mayor disponibilidad de flores.
Pese a estos avances, las autoridades ambientales alertaron sobre riesgos que continúan afectando a la especie, en particular el uso de plaguicidas, el impacto del turismo no regulado y los efectos del cambio climático. En este contexto, Bárcena insistió en que la protección de la mariposa monarca debe asumirse como una responsabilidad compartida entre México, Estados Unidos y Canadá.
Su conservación, dijo, requiere de acciones coordinadas que integren a comunidades locales, instituciones gubernamentales y organizaciones civiles.
En México, la preservación de los bosques de oyamel —donde la mariposa encuentra refugio durante el invierno— depende en gran medida del trabajo de comunidades originarias, consideradas guardianas del territorio. A través de programas de restauración, vigilancia y manejo sostenible, estos esfuerzos han contribuido a fortalecer el hábitat de la especie.