Acceso a la playa: una conversación pendiente en México (y una iniciativa que busca abrirla)

En México, todas las playas son públicas por ley. Sin embargo, en la práctica, el acceso al mar se ha convertido en un tema cada vez más debatido en distintos destinos turísticos del país. Entre desarrollos hoteleros, propiedades privadas y accesos restringidos, llegar al litoral puede resultar más complicado de lo que dicta la legislación.

En algunos destinos turísticos incluso existe apenas un acceso público por cada 100 kilómetros de costa, una situación que ha generado discusiones sobre el uso real de estos espacios que, jurídicamente, pertenecen a todos. 

En ese contexto surge Acceso Playa Tecate, una iniciativa que busca habilitar entradas gratuitas y abiertas al público para recuperar la experiencia de la playa como un espacio común.

Las playas mexicanas: un patrimonio público

México posee más de 11,000 kilómetros de litoral distribuidos entre el océano Pacífico, el Golfo de México y el mar Caribe, lo que lo convierte en uno de los países con mayor extensión costera del continente. Gran parte de estas costas se encuentran en destinos turísticos clave como Baja California Sur, Nayarit, Guerrero, Quintana Roo y Yucatán.

Desde el punto de vista legal, el acceso público está respaldado por varias normas:

  • Artículo 27 de la Constitución mexicana, que establece que las playas forman parte del territorio nacional y son bienes de uso común.
  • Ley General de Bienes Nacionales, que define las playas como parte de la Zona Federal Marítimo Terrestre (ZOFEMAT).
  • La ZOFEMAT comprende los primeros 20 metros desde la línea de marea máxima hacia tierra, los cuales deben permanecer bajo control federal y con acceso público.

Esto significa que ninguna propiedad privada puede impedir el paso hacia la playa, aunque sí puede existir propiedad privada en terrenos colindantes, lo que en muchos casos termina dificultando el acceso físico.

Cuando la ley y la realidad no coinciden

En destinos turísticos altamente desarrollados, el acceso suele depender de caminos, servidumbres o entradas habilitadas entre hoteles, restaurantes o complejos turísticos. Cuando estas rutas no existen o son limitadas, las comunidades locales y los visitantes pueden enfrentar obstáculos para llegar al mar.

En los últimos años, este tema ha generado discusiones en lugares como:

  • Tulum, donde diversos colectivos han denunciado la falta de accesos públicos claros.
  • Los Cabos, donde organizaciones civiles han promovido la apertura de caminos hacia playas tradicionalmente usadas por pescadores y habitantes locales.
  • Puerto Vallarta y Riviera Nayarit, donde la expansión turística ha reducido los accesos visibles al litoral.

Las autoridades federales —principalmente SEMARNAT y PROFEPA— han reiterado en diversas ocasiones que el acceso al mar no puede restringirse, aunque la aplicación de estas normas suele depender de la existencia de accesos habilitados.

Acceso Playa Tecate: abrir puertas al litoral

En este contexto surge Acceso Playa Tecate, un proyecto que busca habilitar accesos gratuitos y abiertos al público en destinos turísticos del país.

La iniciativa comenzó en Tulum, Quintana Roo, donde ya se han habilitado dos accesos públicos en Coco Unlimited y Villa Las Estrellas. Estos espacios permiten que cualquier persona llegue a la playa sin obligación de consumir en establecimientos privados y con la posibilidad de ingresar con alimentos o artículos recreativos propios. 

La propuesta busca reforzar la idea de que la playa debe funcionar como un espacio de convivencia abierta entre comunidades locales y visitantes, sin distinción de origen o capacidad económica.

Acceso libre y cuidado del entorno

Además del acceso, la iniciativa incorpora un componente ambiental. En los puntos habilitados se han instalado contenedores para la separación y reciclaje de residuos, integrados a un sistema de recolección responsable.

La lógica es sencilla: si el acceso a la playa es público, también debe existir una cultura colectiva de cuidado del ecosistema costero.

Las playas mexicanas albergan ecosistemas sensibles como manglares, dunas costeras y arrecifes, por lo que su conservación depende tanto de políticas públicas como de la responsabilidad de quienes las visitan.

Un debate que apenas comienza

El proyecto arranca en el sureste del país con la meta de habilitar tres accesos públicos en Quintana Roo durante este año, con la posibilidad de replicar el modelo en otros estados costeros.

Más allá de una iniciativa puntual, el tema abre una conversación más amplia: cómo garantizar que el desarrollo turístico y el acceso público puedan coexistir.

En un país con miles de kilómetros de costa, el mar no sólo es un atractivo turístico, es también parte del patrimonio natural y cultural de México.

Y recordar que las playas son públicas es, en última instancia, recordar que el paisaje también pertenece a todos.


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Imagen de portada: Cortesía

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