"Nunca imaginé el impacto que la serie tendría en mi carrera": Luis David Horné sobre «Como agua para chocolate» (ENTREVISTA)

Hay historias que no solo se miran: se respiran, se degustan y se sienten como una quemadura lenta en el pecho. Como agua para chocolate, la adaptación televisiva de la novela de Laura Esquivel, regresa con su segunda temporada a Max y promete cerrar el ciclo con la misma intensidad con la que comenzó: a fuego lento.

En entrevista con Pijama Surf, Luis David Horné compartió la emoción de volver a este universo para su desenlace. “Estoy muy agradecido con el público”, nos dijo. “Nunca imaginé el impacto que la serie tendría en mi carrera”.

La producción se convirtió en uno de los dramas más comentados por su propuesta estética: una experiencia sensorial donde la cocina no es escenografía, sino lenguaje emocional.

Una historia que se cocina en el deseo

Publicada en 1989, la novela original marcó a generaciones al mezclar amor, tradición y realismo mágico culinario en el México revolucionario. La serie retoma esa esencia y la expande con una narrativa visual que privilegia los detalles: el vapor que asciende de una olla, el temblor de unas manos al amasar, la tensión contenida en una mesa familiar.

Esta versión dialoga inevitablemente con la icónica película de 1992 dirigida por Alfonso Arau, pero encuentra su propia voz en el formato seriado: más tiempo para el silencio, para el conflicto interno, para la transformación.

Verla puede despertar el hambre —literal y metafóricamente— porque cada platillo funciona como detonador emocional.

Un personaje que crece con la historia

Horné nos reveló que la segunda temporada se grabó un año después de la primera, lo que permitió que el elenco regresara con mayor madurez interpretativa. En su caso, su personaje adquiere más presencia y profundidad dramática.

“Hay un desenvolvimiento más fuerte”, comentó. Su participación se amplía y su arco emocional se vuelve más complejo, acompañando el cierre de los conflictos que quedaron suspendidos en la primera entrega.

El actor reconoce que el recibimiento del público fue inesperado. La conversación en redes, la identificación con los personajes y la conexión con la historia marcaron un antes y un después en su trayectoria profesional.

El cierre: tradición, fuego y transformación

La segunda temporada promete profundizar en las consecuencias de las decisiones tomadas, en los vínculos que se tensan y en los amores que se transforman. Si la primera parte exploró la represión y el deseo contenido, esta entrega final apunta hacia la emancipación emocional.

Más que un drama romántico, Como agua para chocolate es una reflexión sobre la herencia cultural, la memoria familiar y la cocina como acto político y afectivo.

Para Luis David Horné, este final no es solo el cierre de una serie, sino la consolidación de un momento clave en su carrera. Y para el público, una última invitación a sentarse a la mesa de una historia que arde —suave y constante— incluso después de terminar el episodio final.


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Imagen de portada: Cortesía

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