La ópera como espejo del presente: así será la programación 2026 de la Compañía Nacional de Ópera

La ópera no es un arte del pasado, y la programación 2026 de la Compañía Nacional de Ópera (CNO) parece decidida a demostrarlo. Lejos de plantear una temporada anclada en la nostalgia, el proyecto artístico presentado por el Instituo Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) apuesta por leer el repertorio operístico como una forma de pensamiento crítico: un espacio donde tradición, política, género, memoria y conflicto social dialogan con el presente.

Bajo la dirección artística de Marcelo Lombardero, la temporada articula ópera, conciertos sinfónico-corales y proyectos formativos desde una lógica integral. La premisa es clara: la ópera sigue siendo un lenguaje vivo, capaz de incomodar, cuestionar y reflejar las tensiones de su tiempo, sin renunciar a la excelencia musical ni a la fuerza de sus grandes títulos históricos. 

Una temporada que abre con crítica social

El inicio de la temporada, en marzo, marca de inmediato el tono político y contemporáneo del programa. El estreno en México de Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill y Bertolt Brecht, pone sobre la mesa una sátira feroz sobre el capitalismo, el consumismo y la degradación moral. Jazz, música popular y recursos escénicos modernos se combinan para cuestionar los modelos económicos y éticos que siguen vigentes casi un siglo después de su estreno.

No es una elección casual: la CNO propone que la ópera no solo se escuche, sino que se piense.

Tradición, cuerpo y conflicto

En abril, la temporada se detiene en el legado de Manuel de Falla, de quien este año se celerabran los 150 años de su nacimiento con el programa doble El amor brujo y La vida breve, en colaboración con la Compañía Nacional de Danza. Esta propuesta integra canto, música y movimiento para explorar temas como el conflicto de clases, la libertad individual y el peso de las tradiciones sociales, desde una puesta en escena unificada que diluye fronteras entre disciplinas.

El diálogo entre géneros continúa en mayo con Werther, de Jules Massenet, una de las grandes óperas del romanticismo francés. Aquí, la introspección emocional y el drama psicológico toman el centro del escenario, con la participación del tenor mexicano Ramón Vargas, en una producción que apuesta por la sutileza vocal y la profundidad emocional.

Poder, violencia y cuerpo político

Uno de los momentos clave de la temporada llegará en octubre con Tosca, de Giacomo Puccini. Más allá de su fama como título imprescindible del repertorio, la lectura propuesta enfatiza su vigencia temática: abuso de poder, violencia institucional y el cuerpo femenino como territorio político. Dos elencos de alto nivel y una dirección escénica contemporánea buscan subrayar la brutalidad y tensión que atraviesan la obra.

El cierre operístico del año, en diciembre, refuerza el cruce entre memoria nacional e historia universal con el programa doble La señora en su balcón, con música de Luis Sandi y texto de Elena Garro, y Cavalleria rusticana, de Pietro Mascagni. El contraste entre ambas piezas abre una reflexión sobre identidad femenina, pasiones humanas y distintas formas de violencia simbólica.

Más allá de la ópera: conciertos y formación

La programación 2026 no se limita a las producciones escénicas. A lo largo del año, el Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes interpretarán obras clave del repertorio sinfónico-coral, como Carmina Burana, la Sinfonía No. 2 de Gustav Mahler, "Resurrección", o Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, reforzando la dimensión colectiva y monumental de la música.

A esto se suma la XLIII edición del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli y las actividades del Estudio de la Ópera de Bellas Artes, que confirman una apuesta sostenida por la formación y proyección de nuevas voces mexicanas.

Una ópera que dialoga con su tiempo

Con esta programación, la Compañía Nacional de Ópera reafirma su papel como una institución cultural que no concibe la ópera como pieza de museo, sino como un arte en constante tensión con la realidad. La temporada 2026 se plantea como un ejercicio de lectura crítica del mundo contemporáneo, desde la música, la escena y la historia.

En tiempos de discursos simplificados y consumo acelerado, la ópera vuelve a reclamar su lugar como un espacio para la complejidad, la emoción y la reflexión colectiva.


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Imagen de portada: Gala Ramón Vargas, 2024 (INBAL)

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