La líder política francesa Marine Le Pen, conocida por sus posturas conservadoras y de ultraderecha, condenó en su cuenta oficial de X (antes Twitter) la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, argumentando que la soberanía nacional “nunca es negociable” y que solo el pueblo venezolano debería decidir el futuro de su país.
Aunque Le Pen ha sido una voz crítica tanto contra el chavismo como con posturas políticas relacionadas con el socialismo o la izquierda en general, su mensaje trasciende la simple crítica al régimen de Maduro. En su declaración subrayó que existen “mil razones” para condenar al gobierno venezolano por su autoritarismo y crisis económica, pero alertó que aceptar una intervención militar externa sentaría un “precedente peligroso” para cualquier Estado.
Su pronunciamiento se da en un momento de fuerte polarización global: mientras algunos gobiernos y líderes celebran la captura de Maduro por parte del gobierno estadounidense, como un avance contra un régimen considerado dictatorial, otros advierten sobre los riesgos de normalizar el uso de la fuerza para cambiar gobiernos extranjeros. La postura de Le Pen se ubica en este último campo, defendiendo la inviolabilidad de la soberanía estatal y llamando a que sean los venezolanos quienes decidan democráticamente su destino sin injerencias armadas.
Este rechazo a la intervención militar estadounidense se suma a otras críticas internacionales que han planteado preocupaciones sobre el respeto al derecho internacional y el potencial impacto geopolítico de la acción, incluyendo voces desde América Latina y Europa que piden soluciones diplomáticas y mayor peso de organismos multilaterales para resolver la crisis venezolana.
A la letra, esta es la traducción del mensaje de Le Pen: