La primera superluna del año ilumina enero

El año arranca mirando al cielo.

Los primeros días de enero traen uno de esos momentos en los que conviene levantar la vista y hacer una pausa: la primera superluna de 2026, conocida como la Luna del Lobo, acompañada además por una de las lluvias de estrellas más intensas del calendario astronómico.

Una superluna para comenzar el año

La noche del 3 de enero la Luna alcanzará su fase llena muy cerca del punto en el que se encuentra más próxima a la Tierra, lo que se conoce como perigeo. Cuando estas dos condiciones coinciden, hablamos de una superluna. No es un fenómeno raro, pero sí lo suficiente especial como para notarse a simple vista: el satélite se verá entre un 6 y 7% más grande y hasta 12% más brillante de lo habitual. No es una diferencia radical, pero sí perceptible, sobre todo cuando aparece en el horizonte.

El momento ideal para observarla

En esta ocasión, la Luna comenzará a asomarse poco después del atardecer. Ese cruce entre la puesta del sol y la salida lunar suele regalar uno de los momentos más atractivos para observarla. Cerca del horizonte, la dispersión de la luz hace que adopte tonos rojizos y anaranjados, un efecto óptico que la vuelve todavía más llamativa y que no requiere telescopios ni conocimientos técnicos, solo un cielo medianamente despejado y algo de paciencia.

Qué significa que esté en perigeo

Aunque el perigeo exacto ocurre el 2 de enero, la diferencia de distancia entre esa noche y la del plenilunio es mínima. Para el ojo humano, la superluna se percibirá en todo su esplendor la noche siguiente, cuando alcance su fase llena. Es decir, no hay que preocuparse por cálculos precisos: basta con mirar al cielo la noche del 3 para notar su presencia más contundente.

La llamada Luna del Lobo

Esta primera luna llena del año también recibe el nombre de Luna del Lobo, una denominación que proviene de los pueblos originarios de Norteamérica. Para muchas de estas comunidades, las fases lunares funcionaban como una forma de marcar el paso del tiempo y las estaciones. Enero, asociado al invierno más crudo, quedó ligado al lobo, animal que suele vincularse con los aullidos que resuenan en las noches frías. Más que una referencia literal, es una imagen que conecta naturaleza, clima y ritmo de vida.

Una luna con muchos nombres

El nombre no es el único. Dependiendo de la región y la cultura, esta misma luna fue conocida como Luna Fría, Luna Vieja o Luna después de Yule en el mundo anglosajón. En el hemisferio sur, donde las estaciones se invierten, recibió nombres completamente distintos, relacionados con la abundancia, la cosecha o incluso la hidromiel. Cada denominación habla menos del cielo y más de cómo las personas lo han interpretado a lo largo del tiempo.

La visita de las Cuadrántidas

Como si fuera poco, estos días también coinciden con la lluvia de estrellas Cuadrántidas, una de las más activas del año. En condiciones ideales, lejos de la contaminación lumínica, puede ofrecer decenas de meteoros por hora. Su pico suele concentrarse en pocas horas, durante la madrugada, por lo que quienes estén dispuestos a desvelarse tendrán una recompensa extra. Aunque la presencia de la Luna puede restar algo de visibilidad, el espectáculo sigue siendo notable.

Para observar ambos fenómenos no se necesita equipo especializado. Lo ideal es buscar un sitio con el horizonte despejado, alejarse lo más posible de las luces de la ciudad y dejar que los ojos se adapten a la oscuridad. La experiencia no pasa solo por “ver” algo extraordinario, sino por el acto mismo de detenerse, mirar y recordar que, incluso en el inicio acelerado del año, el cielo sigue marcando su propio ritmo.


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Imagen de portada: Yahoo noticias

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