Así se vive el auge del «Dry January» en México

Enero siempre llega con una promesa implícita de reinicio. Se acabaron las fiestas, el cuerpo pide tregua y la agenda laboral vuelve a apretar. No es casual que, desde hace algunos años, el llamado Dry January —un mes sin alcohol— haya dejado de ser una rareza importada para convertirse en una práctica cada vez más visible en las ciudades mexicanas. No como un acto de abstinencia radical, sino como una pausa consciente dentro de una cultura profundamente social.

En ese contexto aparece Dry Beerboard, una iniciativa que llevó Heineken 0.0 a espacios laborales de la Ciudad de México, justo donde enero se siente más largo: al final de la jornada, cuando el día se estira y el cansancio pesa más que el calendario..

Beber sin alcohol (y sin culpa)

El mensaje detrás de la acción es simple pero revelador: ya no se trata de dejar de participar, sino de hacerlo de otra manera. Heineken 0.0 se presenta como una alternativa para esos rituales cotidianos —el after office, la comida improvisada, la reunión casual— donde antes la única opción parecía ser una cerveza tradicional.

La idea no apunta a imponer nuevas reglas morales, sino a ensanchar el margen de elección. Poder seguir en el plan, convivir, manejar después o simplemente cerrar el día sin alcohol empieza a verse menos como excepción y más como una posibilidad legítima dentro de la vida urbana.

Un síntoma de algo más grande

El auge de las bebidas sin alcohol no ocurre en el vacío. De acuerdo con estimaciones de Global Market Insights, el mercado global de cerveza sin alcohol alcanzó alrededor de 24 mil millones de dólares en 2025 y podría crecer a una tasa cercana al 8% anual hacia 2035. A esto se suma que, según datos del IWSR, el volumen global de cerveza sin alcohol creció cerca de 9% en 2024, incluso cuando el consumo total de bebidas alcohólicas descendió.

Las cifras sugieren un cambio cultural más profundo: menos consumo automático y más decisiones situadas. No se trata de prohibirse, sino de modular.

Publicidad que lee el estado de ánimo

Instalado en zonas laborales como la colonia Nápoles, Dry Beerboard funciona también como un ejercicio de lectura urbana. No grita, no interrumpe, no celebra el exceso. Aparece cuando enero pesa, cuando el día parece interminable y cuando la idea de “una cerveza” ya no necesariamente implica alcohol.

En palabras de Greg Lim, Marketing Manager de HEINEKEN México, la intención fue acompañar esos días largos con una opción que permitiera seguir compartiendo sin romper el ritmo personal ni las responsabilidades.

El ritual no desaparece, se transforma

Tal vez el punto más interesante del Dry January —y de iniciativas como esta— no es la ausencia de alcohol, sino la redefinición del ritual. La cerveza sigue ahí, el encuentro también, pero el sentido cambia. Menos evasión, más presencia.

En un país donde socializar suele ir de la mano del consumo, la normalización de opciones sin alcohol abre una conversación necesaria: ¿qué pasa cuando el disfrute deja de medirse por la intensidad y empieza a medirse por el equilibrio?

Enero, con toda su fama de mes eterno, termina siendo el escenario perfecto para ensayar esa respuesta.


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Imagen de portada: Pinterest

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