La Doctrina Monroe es uno de los principios más influyentes —y polémicos— de la política exterior de Estados Unidos. Proclamada en 1823 por el entonces presidente James Monroe, esta doctrina sentó las bases de la relación entre Estados Unidos y América Latina durante más de dos siglos, y sigue siendo citada —explícita o implícitamente— en crisis contemporáneas.
Origen y contexto histórico
A inicios del siglo XIX, gran parte de América Latina acababa de independizarse de las potencias europeas. En ese contexto, Estados Unidos declaró que cualquier intento de Europa por colonizar o intervenir en el continente americano sería considerado una amenaza directa. A cambio, Washington prometía no intervenir en los asuntos internos de Europa.
La fórmula resumida fue clara: “América para los americanos”, aunque en la práctica terminó significando América bajo la influencia de Estados Unidos.
James Monroe, 5º presidente de los Estados Unidos (Samuel Finley Breese Morse, ca. 1819 / Wikimedia Commons)
¿Qué establecía exactamente la Doctrina Monroe?
De forma sintética, la doctrina planteaba tres principios clave:
- No a nuevas colonizaciones europeas en el continente americano.
- No intervención europea en los asuntos de los países del hemisferio occidental.
- Neutralidad estadounidense frente a conflictos internos de Europa.
Aunque originalmente se presentó como un mecanismo defensivo, con el paso del tiempo se convirtió en un instrumento de legitimación del poder estadounidense en la región.
De principio defensivo a justificación de intervenciones
Durante el siglo XX, la Doctrina Monroe fue reinterpretada y ampliada para justificar intervenciones políticas, económicas y militares en América Latina. Desde golpes de Estado hasta bloqueos económicos, el argumento recurrente fue impedir la influencia de potencias externas —primero Europa, luego la Unión Soviética y más recientemente China o Rusia— en el “patio trasero” de Estados Unidos.
Esta evolución hizo que, en gran parte de América Latina, la doctrina sea vista no como protección, sino como sinónimo de intervencionismo y hegemonía.
¿Sigue vigente la Doctrina Monroe hoy?
Formalmente, la Doctrina Monroe no es una ley, sino una declaración de política exterior. Sin embargo, sigue siendo citada por funcionarios estadounidenses cuando se habla de Venezuela, Cuba, Nicaragua o la presencia de potencias extrahemisféricas en la región. Por ejemplo, en la conferencia de prensa de Donald Trump al respecto de la detención ilegal de Nicolás Maduro en Venezuela por parte del ejército de Estados Unidos, el presidente la citó como justificación tácita de la operación.
En años recientes, altos funcionarios han reconocido abiertamente que la doctrina “sigue viva”, lo que confirma su peso simbólico y estratégico en la política internacional contemporánea.
Por qué importa entenderla hoy
Comprender la Doctrina Monroe es clave para entender:
- Las tensiones entre Estados Unidos y América Latina.
- El debate sobre soberanía vs. seguridad regional.
- Las reacciones internacionales ante intervenciones militares o presiones diplomáticas.
Más de 200 años después, la Doctrina Monroe sigue siendo una idea antigua con consecuencias muy actuales.