La crisis venezolana escaló drásticamente en las últimas horas con ataques militares reportados en varias zonas del país, incluidos bombardeos y explosiones en la capital, Caracas, y otros estados cercanos, lo que ha generado alarma entre la población civil y apagones eléctricos en varios sectores.
Según anunció el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, las fuerzas estadounidenses habrían llevado a cabo una operación militar de gran escala en territorio venezolano y, según sus declaraciones en redes sociales, el presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, habrían sido capturados y trasladados fuera del país.
El gobierno venezolano rechazó estas acciones, calificándolas de “agresión militar imperialista” y responsabilizó a Estados Unidos de los ataques contra instalaciones militares, acusándolo de intentar apoderarse de los recursos estratégicos venezolanos, especialmente petróleo y minerales.
En respuesta a los hechos, Maduro declaró estado de conmoción externa en todo el país y ordenó movilizaciones militares y civiles para repeler lo que el oficialismo describe como una invasión.
Mientras tanto, la tensión se ha extendido a nivel internacional, con condenas de varios líderes regionales y llamados a instancias como la ONU, y la Administración Federal de Aviación de EE. UU. (FAA) ha prohibido vuelos comerciales sobre espacio aéreo venezolano debido a la actividad militar.
Esta situación se produce en el contexto de una escalada de tensiones entre ambos países que incluye sanciones, bloqueos, operaciones militares y acusaciones de narcotráfico que han marcado la relación entre Washington y Caracas en los últimos meses.