Alerta por sarampión: casos en México ascienden a siete mil

Durante años, el sarampión fue una enfermedad que parecía bajo control en México. No erradicada del todo, pero contenida. Por eso, cuando en febrero de 2025 se detectó el primer caso importado en Chihuahua, pocos imaginaron que, menos de un año después, el país estaría enfrentando uno de los brotes más grandes de las últimas décadas. Hoy, México acumula más de siete mil casos confirmados y al menos 24 muertes, y por primera vez en mucho tiempo su estatus como país libre de sarampión está en riesgo.

La Organización Panamericana de la Salud acaba de conceder a México una prórroga de dos meses para contener el brote y demostrar que todavía puede mantener ese reconocimiento sanitario. No es un trámite menor. Canadá ya perdió ese estatus y Estados Unidos también solicitó una extensión similar. México se suma ahora a una carrera contrarreloj que será evaluada en abril, cuando la OPS determine si el país logró frenar la transmisión o si pierde oficialmente esa condición.

Cómo comenzó el brote

El brote comenzó con un caso importado el 14 de febrero de 2025: una niña sin antecedente de vacunación en el estado de Chihuahua. A partir de ahí, la transmisión no se detuvo. Hoy los casos están distribuidos en los 32 estados del país y en más de 250 municipios. Chihuahua concentra la mayor parte de los contagios, seguido por Jalisco, Chiapas, Michoacán y Guerrero. El grupo más afectado es el de niñas y niños pequeños, especialmente entre uno y cuatro años, seguido por el de cinco a nueve años. Es decir, población que debería estar protegida por los esquemas básicos de vacunación.

Un dato atraviesa toda la estadística: más del 90 por ciento de los casos confirmados corresponde a personas sin antecedente de vacunación o con esquemas incompletos. No se trata de una mutación inesperada ni de una nueva variante. Se trata, en buena medida, de una brecha en la cobertura.

Qué significa perder el estatus sanitario

Desde hace años, los países del continente americano se comprometieron a eliminar la transmisión endémica del sarampión. No significa que nunca aparezca un caso, sino que, cuando llega uno importado, el sistema de salud sea capaz de detectarlo rápido y cortar la cadena de contagios. Ese es el estatus que hoy está en evaluación. Perderlo no es solo una cuestión simbólica: implica alertas sanitarias, posibles restricciones y un golpe directo a la imagen del sistema de salud del país.

Vacunas suficientes, cobertura insuficiente

Las autoridades han insistido en un punto clave: vacunas no faltan. México cuenta con más de 23 millones de dosis disponibles y suficientes para cubrir a la población durante los próximos dos años. Durante 2025 y las primeras semanas de 2026 ya se aplicaron más de 11.8 millones de vacunas contra el sarampión. Sin embargo, la vacuna solo protege si llega a tiempo a quien la necesita. Las defunciones y los cuadros graves se concentran en tres grupos muy claros: niñas y niños pequeños, personas con esquemas incompletos y personas con sistemas inmunológicos debilitados o con malnutrición.

La respuesta sanitaria en marcha

Desde la detección del primer caso, la Secretaría de Salud activó protocolos de contención que incluyen cercos epidemiológicos alrededor de cada contagio, vacunación en manzanas completas, búsqueda activa de casos, ampliación de la edad de vacunación hasta los 49 años en zonas de riesgo, despliegue de equipos de respuesta rápida, campañas nacionales de comunicación y semanas intensivas de vacunación y salud pública. Todo bajo vigilancia permanente del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, que permite confirmar casos por laboratorio e identificar los genotipos que están circulando.

Las autoridades aseguran que en Chihuahua, el foco más grave, la transmisión está controlada, pero la cifra nacional muestra que el desafío sigue abierto. Para conservar el estatus de país libre de sarampión, México debe alcanzar una cobertura de vacunación del 95 por ciento, el umbral mínimo para cortar la transmisión comunitaria de una enfermedad tan contagiosa.

Una brecha que aún puede cerrarse

Por eso el llamado se repite: revisar la Cartilla Nacional de Salud, completar esquemas, vacunar a niñas y niños, acudir a las unidades médicas. La vacuna es segura, gratuita y altamente efectiva. El brote actual no es un misterio médico ni un fenómeno imprevisible. Es una consecuencia social. De un sistema que dejó huecos, de comunidades donde la prevención no llegó a tiempo, de una enfermedad que aprovecha cualquier descuido. México tiene dos meses para cerrar esa brecha. No para recuperar un título, sino para evitar que una enfermedad prevenible siga cobrando vidas que nunca debieron estar en riesgo.


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Imagen de portada: Gobierno de México

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