Este sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay, representantes de la Comisión Europea y de las naciones de América Latina asociados en el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) firmaron un acuerdo económico de libre comercio entre los 31 países que integran ambos bloques.
Esta alianza se considera histórica por al menos dos motivos. Primero, por el tiempo que tomó en concretarse, casi 26 años, y el segundo, porque una vez puesto en marcha se traducirá en la creación de la zona comercial más grande del mundo, con un impacto estimado entre 720 y 800 millones de personas y casi el 25 % del Producto Interno Bruto (PIB) mundial.
¿En qué consiste el acuerdo y por qué es importante?
Tal y como ocurre normalmente con este tipo de tratados, su aspecto más importante es la supresión o reducción de aranceles impuestos actualmente a las mercancías que circulan entre los países europeos y sudamericanos, sean importaciones o exportaciones. De manera progresiva durante los próximos 15 años, dichos aranceles se eliminarán hasta en un 90 %.
Entre los productos más beneficiados por dicha medida estarán, en lo inmediato, la carne de res y pollo, azúcar, arroz y soya, los cuales ya tienen una cierta presencia en el mercado europeo y, por otro lado, se encuentran entre los más importantes de la actividad económica de países sudamericanos como Argentina, Brasil y Panamá.
Por otro lado, también se prevé la eliminación de las llamadas barreras no arancelarias y la homologación de normas y regulaciones en ámbitos económicos como las inversiones, la propiedad intelectual y ciertas normas sanitarias e industriales y técnicas.
En la ceremonia de la firma celebrada en el Gran Teatro “José Asunción Flores” del Banco Central de Paraguay estuvieron presentes Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y los presidentes de los países de América Latina que forman parte del acuerdo: Javier Milei (Argentina) Rodrigo Paz (Bolivia), José Raúl Muliño (Panamá) y Santiago Peña (Paraguay) y Yamandú Orsi (Uruguay), entre otros funcionarios y representantes tanto de la Unión Europea como del MERCOSUR.
El gran ausente en la ceremonia fue Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil y uno de los principales impulsores del acuerdo, quien arguyó un conflicto en su agenda toda vez que la presencia de los presidentes de los países del MERCOSUR en la firma del acuerdo no estaba prevista originalmente. Con todo, se especuló si quizá Lula había faltado con tal de no encontrarse con Javier Milei, con quien mantiene diferencias políticas que han trascendido sobre todo a medios.
Protestas frente al tratado
Pese al entusiasmo con que se concretó el acuerdo económico entre la Unión Europea y el MERCOSUR, el camino de su implementación no se avizora sencillo.
Particularmente en Francia, varias organizaciones de agricultores y ganaderos se han movilizado en protestas contra el tratado, motivados, entre otros aspectos, por la diferencia de políticas y normatividades que hay entre los países de ambos bloques geográficos.
En Europa, en efecto, las normas al respecto del uso de pesticidas y hormonas de crecimiento se han acentuado, y son objeto de una vigilancia estricta, lo cual, a decir de los manifestantes, no ocurre con el mismo rigor en los países de América del Sur que buscan llevar sus productos al mercado europeo.
Protestas de agricultores franceses en contra del acuerdo entre la Unión Europea y el MERCOSUR (Pas-de-Calais, 12 de enero de 2026; François Lo Presti /AFP)
A decir de las organizaciones en protesta, esta y otras diferencias en la producción agrícola y ganadera llevaría a un escenario de competencia desleal entre los productos europeos (o franceses, en este caso), y aquellos que llegarían importados de los países del MERCOSUR.
Además de en Francia, el acuerdo comercial también ha generado oposición en Polonia, Hungría, Austria e Irlanda, en donde igualmente productores agrícolas se han organizado para bloquear carreteras y acudir a las sedes de sus parlamentos nacionales para expresar su descontento.
Luego de la firma del acuerdo, agricultores en España han declarado su intención de manifestarse en los días próximos.
Otras dificultades para el acuerdo económico
Sin embargo, esta no es la única contrariedad en el futuro inmediato del acuerdo entre la Unión Europea y el MERCOSUR. A la resistencia de ciertos sectores en cada país se sumará la necesidad de lograr el consenso político en dos grandes instancias: el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales de cada uno de los países firmantes, en Europa y en América Latina, donde tiene que ser ratificado antes de implementarse a cabalidad.
Si bien el acuerdo se dividió en dos a fin de facilitar su puesta en marcha —una parte provisional, que toca únicamente los aspectos comerciales, y otra definitiva (EMPA), que suma las áreas de cooperación y diálogo político—, de cualquier manera parece muy probable que en países como Francia, Argentina y Polonia, e incluso en el Parlamento Europeo, su aprobación no sea un proceso sencillo ni inmediato.
En otro aspecto, algunos analistas también prevén el impacto ambiental que este tratado económico puede generar, especialmente en la Amazonía, la cual de por sí ha sufrido grandes afectaciones por parte de los grandes productores de soya, que han devastado zonas enteras de la selva con tal de tener más superficie para sus cultivos.
Por último cabe hacer notar que la firma del acuerdo se da en un momento en que el gobierno de Estados Unidos, encabezado por Donald Trump, ha ejecutado acciones orientadas a modificar el panorama económico mundial.
En primer lugar, desde el inicio de su segundo periodo como presidente de Estados Unidos, Trump ha recurrido con frecuncia a una amenza para lograr sus objetivos geopolíticos, la imposición de aranceles y otras barreras comerciales, misma que suele surtir efecto, en buena medida porque el mundo ha vivido al menos los últimos cuarenta años en un ambiente de libre comercio que, de revertirse, llevaría a condiciones de proteccionismo económico que quizá no muchos actores actuales (gobiernos, magnates, empresas transnacionales, etc.) están dispuestos a encarar.
Por otro lado, las intervenciones recientes en la política interior de Venezuela e Irán parecen tener como objetivo ulterior afectar el desarrollo económico de China y su consecuente influencia política. Al conseguir el control de recursos estratégicos como el petróleo y, de paso, imponer gobiernos nacionales afines a Estados Unidos (su gobierno y sus empresas) y no a China, el gobierno de Trump pretende reorientar el mapa geopolítico y económico global a favor de su país.
En este contexto, el acuerdo entre la Unión Europea y el MERCOSUR, aunque ha llegado a un hito decisivo, tiene todavía un largo camino por delante, cuyo despliegue modficará sin duda el entorno económico en el que vivimos y el de los años por venir.