El hombre que prefirió la cárcel a la vida monástica

Por segunda ocasión, David Catalano, de 31 años decidió huir. A tan sólo seis semanas de su último escape, el criminal italiano no soportó un segundo más de su vida junto a los monjes capuchinos en el monasterio de Santa Maria Degli Angeli ubicado en la isla de Sicilia.

Los agentes que lo recibieron en la estación de policía a la que fue a entregarse no daban crédito a lo que veían. La dura, sencilla y disciplinada vida del monasterio fue demasiado para aquel hombre que rogó por que lo regresaran a una cárcel regular.

La comunidad monástica ha acogido durante los pasados doce años a alrededor de 60 prisioneros que aceptan pasar los últimos años de sus condenas junto a ellos, dedicados a ejercicios de oración. Los monjes capuchinos, conocidos así por su característico hábito puntiagudo creen en una vida austera y simple.

Esta orden religiosa se formó en el siglo XVI luego de separarse de los franciscanos; se caracteriza por el rechazo de cualquier posesión o lujo. Para cumplir sus tareas y tener sustento, dependen enteramente de la caridad y no aceptan ni almacenan más comida que la que les permita sostenerse por algunos días.

Parece que algunos simplemente enloquecen al enfrentarse con las jornadas de duro trabajo y frugalidad que impone un estilo de vida religioso como éste. Ningún monje quiso comentar más al respecto.

© 2017 - pijamasurf.com Todos los derechos reservados