Lo asombroso surge de lo cotidiano. Y si esta premisa no es suficientemente impresionante, nos permitiremos sugerir un ejemplo que la prueba: una ingeniosa serie de condones de venta en Islandia, que utiliza algunos de los paisajes naturales más reconocibles del país, al que orgullosamente llama “la tierra de las explosiones”.
A primera vista no es posible saber si el diseño de estos preservativos busca fomentar el ejercicio responsable –aunque también un tanto agreste, aventurero– de la sexualidad, o si más bien quieren dar a conocer las bellezas naturales indómitas de Islandia. O ambas cosas a la vez, en una rara y un tanto incomprensible combinación.
Sea como fuere, sin duda cabe celebrar el ingenio de Fridgerdur Gudmundsdottir y Kristin Birna Bjarnadottir, los diseñadores responsables de estos profilácticos que invitan a tener una erupción islándica.