Hablar de enteógenos o de sustancias psicodélicas parece un asunto muy grave, ya que implica colocar en el mismo discurso una sustancia ilegal y un argumento probablemente antropológico o teológico o filosófico sobre la naturaleza de la conciencia y la percepción, no digamos de su alteración. Pero la verdad es que muchas experiencias con enteógenos (especialmente si se llevan a cabo por adultos responsables que saben que no se trata de un juguete) tienen momentos hilarantes, de franca y desbordante alegría; momentos cuando el velo de nuestra autopercepción e involucramiento social se desmoronan frente a nuestros ojos.
Terence McKenna dijo en una ocasión que llegar a la tumba sin haber rasgado el velo con psicodélicos es como morir virgen. Lo cierto es que ya sea que busquemos en los enteógenos (DMT, LSD, MDMA, psilocibina, etc.) una línea directa de comunicación con la naturaleza profunda del yo o los hayamos utilizado de manera recreativa, nadie que haya pasado por una experiencia alucinógena volvió a ver el mundo (ni a sí mismo) de la misma manera.
En este video podemos ver escenas de los mejores standuperos y comediantes como Doug Stanhope, Joe Rogan, Bill Hicks, George Carlin y Duncan Trussell hablando sobre trips, sobre el subir, el bajar, y la línea directa con dios (y sobre algunos malos viajes, revisitados con el humor de la experiencia bien aprendida).
Tal vez lo que esa naturaleza profunda nos susurra a través de algunas sustancias es: ríete de ti mismo.