Tal vez como indicio de esta aparente apertura, por primera vez en México el cardenal Norberto Rivera declaró, según el diario Milenio, que durante la cuaresma y por única ocasión, los sacerdotes del Distrito Federal —no así los del resto del país—podrán absolver a los fieles católicos del pecado del aborto, falta que según esta Institución es considerada grave y es penada con la excomunión, máxima sanción de la Iglesia desde 1398.
Anteriormente en la capital mexicana estaban facultados para absolver este pecado únicamente los sacerdotes penitenciarios de la Basílica de Guadalupe y de la Catedral Metropolitana. Las luchas sociales han peleado por ganar derechos que defiendan la libertad del hombre por delante de cualquier creencia, siempre y cuando ésta no afecta a terceros. En el caso del aborto, las leyes mexicanas consideran que se trata de un óvulo fecundado hasta las doce semanas de gestación.