Tormentas convertidas en esculturas convertidas en música (VIDEO)

  

 Armada únicamente con una canasta y otros materiales de los que se consiguen en una ferretería (y claro, mucho conocimiento sobre su materia), la artista Nathalie Miebach diseñó increíbles y desafiantes objetos que resulta un tanto difícil encasillar en un solo campo, esto porque al mismo tiempo son esculturas artísticas, partituras y visualizaciones tridimensionales de datos científicos.

Miebach se dice fascinada por el clima, por la conjunción casi improbable e invisible de elementos que contra todo pronóstico hace posible, por ejemplo, una tormenta. Recabando esos datos con todos los medios que tiene el alcance, algunos incluso en tiempo real gracias a Internet, la artista integra una compleja matriz a la que luego da forma gráfica, tridimensional, en la sorpresivamente adecuada superficie de una canasta. Y no conforme con esto, hace que cada uno de esos elementos pueda leerse como una nota musical, teniendo como resultado una partitura totalmente interpretable por un conjunto (en su caso, un trío de cuerdas).

Aunque uno de los objetivos principales de este experimento multidisciplinario es servir de entrada creativa y sugerente al mundo de la ciencia, especialmente para aquellos que no contamos con una especialización previa, como buena artista Miebach piensa que sus creaciones inquietan momentáneamente al espectador, poniéndolo en una posición en que no saber qué hacer con lo que ve ni cómo interpretarlo, de qué lenguaje visual servirse para codificarlo: si el científico, el plástico o el musical. Si la pieza está en una galería, dice Miebach, entonces es una esculura; si en un museo de ciencias, un objeto para entender el clima; si en un teatro, una partitura.

Acaso se trate en esencia de un ejercicio de traducción que se ramifica estimulantemente hacia la complejidad inherente a cualquier fenómeno de la realidad.

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