Analizando el estado de metilación genética en pequeñas biopsias tomadas de los músculos de los muslos de adultos jóvenes y saludables antes y después de una rutina en bicicleta fija, Zierath y sus colegas encontraron que en algunos de los genes involucrados en el metabolismo energético —como el PGC-1α, el PPAR-δ y el PDK4— el ejercicio físico demetilaba las regiones de promoción, tramos de ADN que facilitan la transcripción de ciertos genes en particular (aunque los genes no relacionados con el metabolismo se mantuvieron metilados). Asimismo, parece que estos cambios se presentan en función de la intensidad del ejercicio.
Y aunque los científicos no aclaran las consecuencias, en la práctica, de su hallazgo, la metilación se ha asociado a la interrupción en el desarrollo de un proceso cancerígeno y otras alteraciones esencialmente genéticas.
En cuanto a la similitud de efectos entre el ejercicio y la cafeína, Zierath dice que esto ocurre solo si se bebieran algo así como 50 tazas de café en un día, “una dosis casi letal”.
[Nature]