En un suceso que ha sido catalogado como milagroso, un bebé de dos meses a quien su madre de 14 años daba ya por muerto, rompió en llanto instantes antes de que fuera sepultado. Un día antes los doctores que le atendieron en el hospital Santa Casa de Misericordia habían confirmado su supuesta muerte y cuando el encargado de la funeraria se disponía a darle sepultura escuchó un llanto.
La bebé, que había nacido con apenas siete meses de gestación en el vientre de su madre, fue conducida nuevamente al área de cuidados intensivos de otro hospital. Desafortunadamente, y a pesar del oportuno llanto que la había salvado un día antes, la bebé falleció por falta de oxígeno en la sangre.
[AP]