Pero lo cierto es que existen personas que son clientes frecuentes de las picaduras de mosquitos, de algún modo parecen ser las víctimas predilectas. Y más allá de razones kármicas o de otras posibilidades metafísicas para explicar este fenómeno, resulta que los mosquitos se sienten atraídos por ciertas sustancias que emitimos, mismas tienen mayor presencia en algunos cuerpos que en otros.
Entre los atractores de los mosquitos se encuentran las altas concentraciones de esteroides o colesterol, que en personas que procesan muy rápido estos elementos pueden emitirse en abundancia a través de la dermis. También se sienten atraídos por las personas que producen mucho ácido —el úrico, por ejemplo. Sin embargo, la sustancia más atractiva para estos es el dióxido de carbono, cuya liberación a través del cuerpo aumenta conforme a la edad o también en las mujeres embarazadas.