Aprovechando que su rival, presumiblemente, desconocía las reglas del juego, Little comenzó apuntando hacia el animal durante uno o dos gatillazos. Posteriormente dirigió la pistola hacia su cabeza y fue entonces cuando la solitaria bala que había colocado en el revólver emergió. "Se cansó de probar con el perro y entonces decidió apuntar la pistola contra su propia cabeza y jalar del gatillo", afirmó el capitán Jim Andrews, del departamento de policía local, comentando la crónica que compartió la ahora viuda de Little en sus declaraciones.