Gill Scott-Heron había estrenado en el 2010 un nuevo álbum "I'm New Here", después de pasar un año en prisión por posesión de cocaína. Sus aclamadas letras versaban con brutal honestidad sobre sus problemas con las drogas y el alcohol, así como las cuestiones políticas más demandantes. Se le conoce especialmente por el clásico tema "The Revolution will not be Televised", el cual se ha convertido un símbolo del activismo fuera del espectro mediático, enraizado en el pueblo y particularmente crucial en el movimiento civil de la cultura negra. Una versión más politizada del famoso "turn on, tune in and drop out" de Tim Leary, en la que critica a la cultura estadounidense que espera que todo "lo real" y significativo, todo acontecimiento suceda en televisión y llama a salir de la enajenación mediática para cocrear la transformación social en un espacio de contacto humano directo. Como sucede con la cultura de lo "cool" y lo"rebelde", muchos rapperos encadilados por el ojo electrónico de la TV ("money, bitches, wheels") se han apropiado del mensaje de Scott-Heron. La revolución es sobre todo hoy en día marketing.