En el cine de Hollywood las escenas de gancho están diseñadas para que el espectador abandone cualquier pensamiento que lo pueda hacer dejar la sala durante los primeros 15 minutos de una película, en ocasiones a los 5. Desde Tiburón (Spielberg, 1975) la gente sabe que desde los créditos iniciales de la función uno debe tener a la mano palomitas, nachos, soda y demás herramientas que lo ayuden a vivir la enajenante ilusión del cine comercial. Aunque el experimentado Clint Eastwood quizás sea el único cineasta 100% independiente en Hollywood; controlando el juego desde hace varios años con su productora Malpaso, misma con la que dirige y produce para la Warner Bros. bajo sus muy personales y estrictas condiciones: “las que le otorgan ser un artista hecho y derecho”, con toda la experiencia de haber sido dirigido por grandes y de haber dirigido a grandes. Malpaso Productions es un feudo dentro de un castillo que sería la Warner, dentro de un imperio que es Hollywood. Eastwood siendo parte de este imperio, conscientemente juega el juego sin alejarse mucho de la estructura comercial, pero es ahí donde denota su fuerza. Su estilo se contiene en un lenguaje colectivo para las masas, pero su sensibilidad es cada vez más aguda, su dominio del medio sigue creciendo de proyecto en proyecto. Eso sí, el maestro Eastwood, como ya lo comprobara el atento Kurosawa, necesita de buenos guiones para hacer excelentes películas, y excepcionales guiones que salgan de los parámetros seguros en taquilla para realizar obras maestras. Más Allá de la Vida (Hereafter; Clint Eastwood, 2010) pertenece al segundo tipo de filmes, de esos que hacen una vez más que las aseveraciones del mesiánico Godard queden todavía como un fatalista presagio incierto sin clara fecha de abandonar el anaquel de profecías de ciencia ficción, y es que el cine no ha muerto, ¿cómo puede algo que no nació morir?
Volviendo a las escenas de gancho, en nuestros días con el sobre uso del CGI (efectos visuales basados en la animación por computadora), por lo regular cada vez se tornan más ridículas, sobre todo por el poco cuidado con el que se hacen y lo gratuitas que resultan apenas hilvanadas en el drama. Más Allá de la Vida inicia con una monumental escena de gancho que pudiera ser comparada a lo que hizo Eisenstein en sus días de descubrimientos sobre montaje. Eastwood azota de forma impactante la mirada del espectador con un Tsunami construido en CGI y magníficamente incorporado al paisaje fotografiado, destruyéndolo de forma virtualmente escalofriante. Una curiosidad trágica es que la primera vez que ví la película, cansado, auque impresionado con su apoteótico inicio, me quedé profundamente dormido. Marie Lelay (Cécile de France) de viaje en algún sitio tropical, deja a su pareja acostado en la habitación y camina por el mercado callejero buscando algunos souvenirs para traer como regalos. El hombre en el cuarto de hotel que esta en un piso alto se levanta placenteramente de la cama y contempla como una ola marina comienza a incrementar su tamaño de manera vertiginosa y fuera de lo normal, para convertirse en un enorme Tsunami que arrastra las cosas a su paso como si fueran azúcar en una taza de té.
¿Cuál fue mi sorpresa?, cuando al otro día apenas despertando prendo la TV sintonizando un canal de noticias donde en tomas documentales un Tsunami arrasaba con parte de una gran civilización, era Japón, ¿sería real?. ¿La película devoraba mi mundo, el mundo en el que vivo?, ó mi sueño devoraba a la película a través del formato CNN de mi inconsciente? En realidad era una escalofriante sincronía donde la naturaleza se demostraba violentamente en contra de nuestra civilización. Nuestro imaginario, elaborando imágenes diseñadas y luego procesadas através del ordenador, se transformaba en la realidad de la peor catástrofe masiva que ha ocurrido este año de la noche a la mañana. Curiosamente después se grababan estás escenas y se transmitían vía satelital para volver a ser procesadas mentalmente por espectadores de todo el mundo. Horrorizado con la consciencia colectiva de que estos sucesos comienzan a ocurrir con mucha más frecuencia, no tuve más remedio que recurrir a la película. Intente por medio del buceo en el subconsciente colectivo, esculpido en una pantalla, abandonar el drama de la vida real y de algún modo seguir buscando una respuesta a estás preguntas. Marie murió pero regresa de entre los muertos. Literalmente camina entre destellos de brillante luz rota que forma siluetas largas de cuerpos humanos en un lugar donde se puede respirar mientras se esta muerto; animas quebradas en voces que encadenadas forman una llamada de auxilio hacía el mundo de los vivos, del que Marie una vez más es parte cuando despierta.
Más Allá de la Vida cambia súbitamente, corte directo, a un entorno citadino y nocturno, hasta ahora todo había sucedido bajo la luz del sol brillante. Inclusive el punto de vista narrativo cambia, ahora estamos con un nuevo personaje George Lonegan (Matt Damon). George es convencido por su hermano a hacer por alguien lo que ha prometido no volver hacer, contactar a sus muertos queridos para hacerle saber que están bien en el más allá. En un claroscuro two shot que sucede en un interior de clase media que pertenece a la costa este americana, George toma de las manos a un preocupado hombre. Hasta que la visión que comienza a experimentar George rompe el two shot, para ver como la silueta del anima de la esposa muerta le da un mensaje bondadoso para el abandonado viudo iluminándose de entre los muertos.
En sus intentos para estar más vivo George incursiona en una clase de cocina, aquí una vez más el maestro Eastwood vuelve a jugar con las convenciones Hollywoodenses para acceder a niveles de percepción ocultos por medio del divertimento, del espectáculo através del cine de género: “La comedia romántica” en este caso. Una encantadora chica de sweater rosa llega tarde a la clase, justo cuando el chef esta ordenando al grupo en parejas por cada mesa. George y la no solo hermosa chica sino también simpática intercambian impresiones. Estereotipos de la química perfecta de la pareja en la comedia romántica fotogénica flotan en el aire, se sientan las bases para las crisis futuras que solventaran a los giros dramáticos si se tratara de un guión convencional. Pero más adelante nos llevaremos una grata sorpresa al no ser así.
Marie por su lado intenta desarrollarse normalmente en sus actividades cotidianas, trabaja en un noticiario francés de París con el hombre que la acompañó en ese viaje en el que casi pierde la vida, ó mejor dicho donde la perdió por un instante. Un instante puede durar toda la vida y pronto Marie descubrirá que el mundo de los muertos la sigue acompañando. ¿Ó es ella quien tiene un pie allá y otro acá.
El punto de vista del guión de Peter Morgan es Judeocristiano, esto es una cosmogonía para la cual no existe el regreso del espíritu a la tierra en forma de otro cuerpo, no hay reencarnación. Solo se vive una vez. El espíritu si ha cumplido con su cometido vuelve a la fuente, ó se quema en la nada. El espacio al que tienen acceso tanto Marie como George es el purgatorio, donde el espíritu, por decirlo de alguna forma, es juzgado. Es muy interesante el punto de vista, apoyado en varias fuentes, de que es la preocupación por los vivos, por el pasado, por las acciones las que mantienen al espíritu ahí.
Marcus es adoptado por una familia nueva, mientras la madre se recupera de su adicción. El joven que ha dejado de ser gemelo vive la tristeza de súbitamente ya no tener familia, y así conoce la fragilidad de la vida. Marcus necesita saber donde esta su otra parte, el reflejo de su espejo, el futuro que le aguarda enseñándole que no es eterno. Marcus se quiere enterar de que es lo que sucede después de la vida, y así comienza buscando respuestas por Internet.
Marie a su vez busca ayuda con una especialista a la que le describe sus visiones, la científica es la primera que las entiende haciendo que Marie definitivamente pueda tomarlas en serio como una realidad. La doctora le da una caja llena de pruebas provenientes de experiencias similares de pacientes para que ella desarrolle un punto de vista, pues finalmente Marie se dedica al reportaje. En lugar de escribir el libro de Mitterrand que le fue encargado comienza un libro inusual llamado Más Allá de la Vida sobre experiencias después de la muerte sustentadas en investigaciones científicas que han sido refutadas.
Marcus escapa de su nueva casa para encontrar respuestas a sus preguntas, vive diversas falsas respuestas, primero de un centro psíquico, después de un médium, un parapsicólogo que trabaja con grabadoras de sonido tampoco pude responderle, luego una bruja que trabaja con espejos, para finalmente regresar a su nueva casa sin una respuesta clara, lo reciben de vuelta sus nuevos padres preocupados. Al otro día por una casualidad (su gorra se cae) no puede abordar un vagón de metro que explota a causa de unas bombas en los túneles subterráneos.
Más tarde nos enteraremos de que es el espíritu de Jason el que tira la gorra para que Marcus no aborde el metro. Esto quiere decir que los muertos pueden tener acceso físico al mundo de los vivos, pero no se pueden ver, por lo menos no por nuestros ojos corpóreos. ¿Dónde entonces están?, ¿las dimensiones están encimadas? Lo otro que es interesante de la escena, dentro del contexto, es que Marcus parece haber ido justamente ese día, a esa hora, a ese lugar, para perder la vida; no puede ser coincidencia. Entonces su espíritu buscaba desprenderse de su cuerpo, pero es el espíritu de su hermano mayor (por minutos) el que le ordena seguir con su vida.
El destino de los tres personajes converge en Londres. George se ha tomado unos días después de que pierde su trabajo, va en busca de la casa de Charles Dickens siendo un verdadero admirador empedernido, y luego ya enrachado trata de oír una lectura sobre el gran genio del las letras inglesas en una feria de libros. Marie es publicada por una editorial americana y se le pide hacer una lectura en la misma feria del libro donde George la encuentra leyendo en voz alta para algunos de sus primeros seguidores. Marcus camina también por la feria y reconoce a George como vidente por haberlo visto en Internet durante sus investigaciones, le pide ayuda insistentemente pero George lo rechaza huyendo a su hotel. Marcus espera a George afuera del hotel hasta que éste lo recibe y acepta hacerle una lectura.
Esta parte es muy interesante porque permite ver una postura en cuanto a la gente que muere en relación a los que viven. Al enterarnos de que Jason muerto, o su espíritu cuida de Marcus, se habla del peso del mundo espiritual sobre del material. Sobre todo de la personalidad reflejada de una dimensión a otra, como si de alguna manera fuera la misma. Nuevamente no es azar que sean hermanos gemelos, los mundos se reflejan, es el mismo mundo interconectado en acciones que se afectan mutuamente, en consciencia.
Los Budistas dicen que todo es mente, aquí lo que parece es que todo es corazón. Es desde ahí donde todo cobra sentido, donde todo comienza a existir y también donde muere.
Marcus se va pero a continuar con su vida, le habla por teléfono a George sabiendo que interrumpió su encuentro con la escritora, le ha conseguido el nombre del hotel donde ella duerme. George al otro día busca a Marie y al no encontrarla le deja una extensa carta. No tenemos que ver lo que dice esa carta; nos damos cuenta del milagro que representa que dos seres humanos vivos que tienen el acceso a los dos mundos puedan encontrarse durante su vida.
Los nuevos padres de Marcus lo llevan a visitar a su madre, al abrazarla, un plano cerrado nos dice todo: “Los vivos con los vivos y los muertos con los muertos.”
Hace años cuando meditaba sobre la impermanencia, algo afligido, le confesaba a una buena amiga que no podía soportar mi condición humana. No poder conocer a la persona adecuada aunque debiera, no creía que hubiera tiempo suficiente para agotar las posibilidades de relacionarme con le sexo opuesto, que quizás se me escapaba mi gran amor no de esta vida sino de siempre. Ella con un trasfondo Budista y con una sabiduría que rebasaba su actual encarnación me vio a los ojos y seriamente me dijo, eso es mentira, no caigas en la ilusión.
¿George y Marie se tenían que encontrar? En el momento cuando él la vuelve a ver, sus obscuras visiones que siempre han tenido que ver con la muerte, con el purgatorio en el mejor de los casos, dan paso a una visión de su vida próxima. La muerte se vuelve vida, las manos se encuentran antes de que se encuentren, y las miradas se reconocen eternamente.
Antes de viajar a Londres parece que George iba a aceptar la oferta de su hermano finalmente, ¿seguiría su karma en contra de su voluntad? Parecía que iba a recibir en un despacho filas de clientes para hacerles lectura. ¿De esta manera George nunca hubiera encontrado a Marie? Para ambos era imposible relacionarse con alguien más, son la única solución a sus problemas.
Clint Eastwood asks eternal questions but offers no answers