Astrónomos han descubierto una docena de sistemas binarios de enanas blancas que probablemnte acaben fusionándose para “renacer” como una nueva estrella, continuando el ciclo de la vida cósmica. Un par de estas estrellas orbitan dando una vuelta la una alrededor de la otra en apenas 39 minutos, y comprimen una masa similar a la del Sol en un a bola del tamaño de la Tierra.
“Estas estrellas ya han vivido una vida entera. Cuando se fusionen, esencialmente “renacerán” y disfrutarán una segunda vida”, dijo el astrónomo del centro de astrofísica Smithsonian, Mukremin Kilic.
El descubrimiento entra en conflicto con la idea que se tenía de que las enanas blancas tienen una esperanza de vida de 30.000 millones de años. Algo que resulta imposible porque el Universo tiene alrededor de 14.000 millones de años.
La solución a este problema es que las estrellas progenitoras de estas enanas blancas no evolucionaron aisladas sino en pares, con unas órbitas tan apretadas que las fuerzas de marea (similares a las que induce la luna sobre los mares en la Tierra) provocaron que perdieran tremendas cantidades de materia.
De este modo, al orbitar tan rápidamente una alrededor de la otra, perturban el continuo espacio-temporal y crean ondas gravitatorias que, al propagarse, restan energía al sistema haciendo que las estrellas se acerquen cada vez más hasta que, tarde o temprano, colisionen y se fusionen en un único objeto. La fusión del remanente de las estrellas emepazará a fusionar helio y poco después volverá a brillar como una estrella-fénix. De esta formas las estrellas logran lo que las personas enamoradas sólo sueñan, la transubstanciación y el co-renacimiento en la luz (tal vez para lograr esto antes debamos convertirnos en estrellas como ocurre en los antiguos mitos).