En lo personal no soy un fanático de las películas de Carlos Reygadas, aunque celebro el camino que labró para un cine distinto que actualmente se produce más en México y que tiene una audiencia en el extranjero. Pero la pieza que hizo como aportación al ómnibus film llamado Revolución, que se hizo para celebrar el bicentenario el año pasado habría que contrastarlo con una filmografía nacional cada vez más conformista, falta de imaginación y en el mejor de los casos pretenciosa.
Siempre me ha gustado el cine de Luis Buñuel, su sentido del humor, su suspicacia, irreverencia y el uso de la violencia como generadora de cambio que afecta a todos. Buñuel agarraba parejo contra ricos, pobres, ateos, fanáticos religiosos, etc... El loco estaba finalmente sano y el cuerdo no existía en su mundo que es en el mundo en el que vivíamos. Pues siguiendo esta tradición, Reygadas armado de tecnología contemporánea, toma el rifle digital y ataca con fiereza, ningún mexicano queda vivo:
Snobs / seudo intelectuales educados en el extranjero / falsos indigenistas glamorosos, cubiertos de huipiles en nahuatl, maya, mazatecos / la desvaneciente clase media representada por pocos que no vienen al caso, muestra de crisis la enorme crisis económica disfrazada gasto / bonitos autos estacionados en el exterior campirano del recinto tipo boda de moda con guayabera beige / fresas echando rostros y mostrando las marcas de sus ropas / hippies trasnochados de filosofía y letras, la UNAM sonriéndole a la nada de su pachequez / los turistas no solo aceptados sino reverenciados por la supremacía racial inconsciente y latente en los genes / los pobres que no recuerdan sus tradiciones por la cruda / los indios que quieren dejar de serlo / las joyas sin sentido como inconsciente insulto, limón sobre cortada del salario mínimo / lo exagerado tachando de locura la cordura de la legalización de drogas, para parar el derrame de sangre; por miedo, por ignorancia / clasismo hipócrita pero bien arreglado sin darse cuenta de lo que lo rodea / la pobreza como locura / la loca diferencia de clases sin intermedios / satelúcos aspirando como máximo logro vivir en Sta Fe / los niños que por un momento olvidan la diferencia de clases sociales compartiendo la lección de insensibilidad por parte del sistema, hacen mierda un auto a pedradas; bien podría haber sido alguien, ya ha sucedido / la mascarada como rito para poder ver rostros sinceros inexistentes de otra forma / lo grotesco como vehiculo artístico / el pulque olvidado por la cuba libre con mucho hielo / la tradicional tambora como psychedelic trance / el silencio a corte directo como gran escándalo que rompe tímpanos / el respiro multicolor del carrito de los helados todos somos Marcos / el idioma inglés como artículo sofisticado / la bacanal como espectáculo / el apodo como puente a fraternidad que solo es posible gracias al alcohol.
La ficción incrustada de la película de horror donde el campo se venga de la ciudad, y a su vez las tradiciones de la explotación: mujer rubia de vestido de flores grita “Lo están matando”. Pensamos en el hijo que pudieron haber tenido Canoa (Felipe Cazals, 1976) con La Masacre en Texas (Tobe Hooper, 1974).
El slow shutter todos con todos, hay que aprovechar que sigue la peda, porque sobrios ni nos saludamos; mientras el Huichol mira desde lejos intercambiando a Kawyumari por una Pepsi. Lo único que queda de los aztecas y sólo como resquicio vacío sin simbolizar nada, únicamente sigue calentando por sus cualidades elementales: el fuego redentor.
Retratos mudos vs la actuación real bajo la sobreactuación: hiper-actuación
El corte directo como única opción, en elipsis para revelar lo oculto. El centro comercial contra los ejidos, sin caídas pero eso sí, con limites de tiempo.
En mi opinión el cine no solo debe de atacar y evidenciar lo que no funciona (aunque sea útil simplemente haciendo esto), que era a lo que se dedicaba Luis Buñuel. Creo que una responsabilidad actual antes de hacer una película, es ofrecer una salida. Como lo hicieron Ozu y Galindo en su tiempo, por ejemplo. Pero a mi parecer este aquelarre pop es un esfuerzo útil, de manera reflexiva y de cuestionamiento, plásticamente muy bella por momentos y llena de fuerza. De lo poco rescatable de los muchos excesos de una celebración que nunca entendí.
¿Bicentenario de qué? ¿De quién?