La investigadora Liane Young dijo a la BBC: "Crees que la moralidad es un comportamiento de alto desarrollo. Pero poder aplicar un campo magnético a una región específica del cerebro y cambiar el comportamiento moral de una persona es asombroso".
En el experimento se le preguntó a 20 participantes qué tan aceptable era para un hombre dejar que su novia caminara sola por un puente que sabían era peligroso. Después de recibir 500 milisegundos de pulsos magnéticos en el cerebro, los veredictos se modificaron hacia el resultado y no el principio moral. Si la novia lograba cruzar el puente asalvo entonces se juzgaba que el novio había hecho lo correcto. Con estos pulsos se suspendió la capacidad de hacer juicios considerando las intenciones de las personas.
El equipo de MIT logró encontrar con precisión milimétrica esta zona del cerebro, lo que abre la oscura posibilidad de que este tipo de estímulos transcraneales puedan ser reproducidos con tecnología que no necesite de la aplicación de electrodos, como ultrasonidos por ejemplo, y sea empleado para alterar la moralidad de una persona de forma que la ponga en peligro.
Vía BBC