Ciberterapia: los avatares te pueden curar, la realidad virtual te puede liberar

El poder del simulacro al servicio del hombre: espacios virtuales donde ensayar fobias de forma segura, hologramas transpersonales donde trascender las limitaciones y terapeutas digitales que nos sonríen y a los cuales les confíamos nuestros secretos... La ciberterapia es uno de los campos más prometedores de la psicología práctica; investigadores de diferentes disciplinas empiezan a poblar mundos digitales con seres humanos virtuales autónomos que pueden evocar las mismas tensiones que los encuentros de la vida "real". Personas con ansiedad social sufren sobresaltos cuando un extraño virtual los cuestiona; bebedores empedernidos sufren la urgencia de ordenar una bebida ante un bartender virtual; apostadores se ven movidos a unirse a una mesa virtual de poker. La ventaja es que un terapeuta puede aconsejar a su paciente en el momento justo en el que estas sensaciones surgen.

Un amplio artículo del New York Times investiga el incipiente campo de la ciberterapia y los diferentes estudios científicos que muestran que las personas internalizan las experiencias virtuales y sus respuestas, con efectos que son llevados a la vida real.

Un funcionario público da un discurso ante un auditorio lleno de personas, las cuales en un inició reaccionan fríamente a sus palabras. Dos hombres en el auditorio distraídos incluso han empezado a hablar en voz alta. El funcionario empieza a notar esto y su voz vacila ansiosamente. Entonces entra su terapeuta por el auricular  y le dice que probablemente la distracción no tenga nada que ver con su discurso. El funcionario recapacita y termina dando un discurso de forma segura, el público se calma. Al finalizar el funcionario se quita su casco de realidad virtual y el auditorio desaparece.

Este es sólo un ejemplo de lo que ya se está haciendo en este campo; otro muy común es en el caso de fobias en los que se tienen encuentros directos de realidad simulada: vuelos de avión, una fiesta en un techo o una reunión en una montaña para alguien que tiene miedo a las alturas. E incluso uno de los simulacros más poderosos: revivir una experiencia traumática, la cual puede ser programada en un software de realidad virtual. Por ejemplo, una abudcción extraterrestre revisitada, y de esta forma, tal vez sublimada y superada.

"Lo sorprendente es lo poco que tiene que hacer un humano virtual para producir un efecto duradero en el comportamiento", dice Jeremy Bailenson, director del Virtual Human Interaction Lab en Stanford.

En un experimento Bailenson y otro colega colcaron a 50 estudiantes en un ambiente virtual en el que obtuvieron un cuerpo virtual o avatar. Cada estudiante participó en una negociación con un miembro del grupo de control, que fue introducido como otro estudiante. Pero no todos los avatares fueron creados iguales. Algunos fueron hechos algunas pulgadas más altos que sus contrapartes humanos y otros más bajos. Aun cuando los participantes no fueron concientes de esta alteración, aquellos que fueron enaltecidos virtualmente negociaron de forma más agresiva que los demás. Lo más sobresaliente de esto es que en una negociación posterior, ya sin los cascos de realidad virtual, el efecto de agresividad se mantuvo.

Un estudio similar mostró resultados equivalentes en cuanto a un coeficiente de atractividad. Se crearon "bellezas virtuales" para algunas personas aumentando sus rasgos físicos conforme a una versión computarizada de un paradigma estético preprogramado y aquellos avatares con un 25% más de atractividad se comportaron con mayor confíanza, teniendo conversaciones más cercanas y revelando más de sí mismos. Los efectos de confianza se prolongaron más allá del ambiente virtual.

Otro estudio en la Universidad de Barcelona indujo lo que se llama "ilusión de transferencia corporal", mostrando que los hombres toman mentalmente el cuerpo de una mujer, por ejemplo, si ese es el cuerpo en el que parece que caminan en un ambiente virtual.

Esta experiencia poderosamente arquetípica, reviviendo el mito de Tiresias, el profeta que fue hombre y luego mujer y luego hombre ante los caprichos del Hado, abre una campo especialmente prometedor. "Puedes poner a alguien con un prejuicio racial en el cuerpo de otra persona.No es sólo que puedes crear estas versiones de la realidad; es que puedes cruzar las fronteras -puedes tomar riesgos, romper cosas, hacer cosas que no podrías hacer o no harías en la vida real", dice el Dr. Mel Slater quien ha conducido estudios en la Universidad de Barcelona. Aquí puede estar uno de los conceptos claves: la ciberterapia no sólo sirve para paciente afligidos, sirve para una persona que busca mejorar alguna habilidad o desarrollar un nuevo aspecto de su personalidad. Como se dice en inglés: "Fake it 'till you make it". Puedes hace cosas que no harías en la realidad, pero lo que haces en estos escenarios virtuales sí se transfiere a la realidad (y entre más inmersiva y verosímil sea la tecnología mayor transferencia se dará). Es por esto que las primeras aplicaciones de la realidad virtual han sido en el entrenamiento militar. Pero de la misma forma que Neo en Matrix que aprende a usar su mente para transformar la realidad en un escenario virtual, estos ambientes simulados pueden se usados para incrementar el potencial humano. Las nuevas generaciones podrían no sólo aprender a "doblar cucharas con la mente" sino a ser todos los hombres, blancos, negros, rojos, amarillos, azules y sentir lo que sienten los demás -las mujeres, los viejos, los altos, los gordos-, algo que nos podría hacer más tolerantes y más inteligentes en el mundo "real".

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