Una espiral para escapar hacia la eternidad... podría ser el acto de geometría sagrada de un buda cósmico o de una estrella que da sus últimos pulsos luminosos en este universo al convertirse en una nebulosa. Como si en ese vórtice esbozado -en un psicoducto o en el sombrero giratorio de un mago- pudiera cruzar hacia un universo paralelo.
La imagen mostrada fue capturada por una de las cámaras del telescopio espacial Hubble y revela la espiral pre-nebulosa IRAS 23166 alrededor de la estrella AFGL 3068 que está a 3 mil años de la Tierra en la constelación Pegaso. Esta estrella de carbón se oculta dentro de un capullo de polvo y gas y forma parte de un sistema binario. Estrellas de este tipo, de entre la mitad y 8 veces la masa del sol no se vuelven supernovas, liberan sus capas exteriores de gas y se expanden a la deriva en el espacio.
Esta la primera vez que se observa una espiral en este proceso, esto tiene que ver con que la espiral se forma justamente por ser parte de un sistema binario, con la estrella que está perdiendo su masa y la otra estrella en una órbita conjunta. Mientras las dos estrellas giran la una alrededor de la otra, el viento de la estrella de carbón no se expande en forma esférica, en cambio vemos un patrón espiral cuando la materia se expande. Esto se conoce como un efecto rehilete. Sin duda una forma elegante de dejar el cosmos (o renacer en una nebulosa que dará a luz a más estrellas).
"La espiral simboliza también el viaje del alma después de la muerte, a lo largo de los caminos por ella desconocidos, pero conduciéndola por sus rodeos ordenados hacie el foco central del ser eterno", escriben Jean Chevalier y Alain Gheerbraint en su Diccionario de Símbolos.
Vía Bad Astronomy