El hallazgo redefine la ya de por si enorme relevancia ritual de esta zona, con este “espejo” situado a 900 metros de Stonehenge, y compuesto por 24 obeliscos de madera, de hasta ocho metros de altura, y dispuestos de acuerdo a un diagrama seguramente mágico, alrededor de un diámetro de 25 metros. La tecnología empleada por los arqueólogos permite la exploración subterránea de la zona sin necesidad de excavar aleatoriamente, y no se descartan otros sitios “satélite” alrededor de los dos ya localizados.
Stonehenge es uno de los monumentos más importantes y conocidos del mundo. Ubicado en Salisbury Plain, Wiltshire, al sur de Inglaterra, los monolitos que lo integran están dispuestos en cuatro series, dos de ellas circulares, una ovoidal, y otra simulando la forma de una herradura. A pesar de que su carácter religioso, ritualista, jamás ha sido cuestionado, en 1963 el astrónomo inglés, Gerald Hawkins fue más allá, postulando la idea de que este sitio encarnaba un instrumento astronómico de envidiable precisión, a través del cual los viejos druidas dialogaban con el cosmos.
via Independent