Además de su obvio cometido por llevarse un poco de dinero “fácil” queda la duda si este sujeto también mantenía ciertas pretensiones artísticas, al generar una peculiar catarsis entre los presentes, a manera de performance, ya que el momento psicológico que se vivió durante el asalto será, sin duda, memorable. Frente a la ausencia de algún valiente Jedi que le hiciera frente, Darth Vader se escabulló del lugar, huyendo plácidamente con su botín. Autoridades neoyorquinas ya se encuentran a la búsuqeda del emperador del mal.
via New York Post