El acontecimiento ya tiene nombre, se llama Twittapocalípsis: la acción o efecto de que el mundo se acaba porque se "cae" el sitio social con más crecimiento de este 2009. Ya había ocurrido antes, hasta la firma había diseñado una imagen de una ballena levantada en una red por una serie de aves (el logo de Twitter); los usuarios más curtidos saben que Twitter no es estable y que tiende a caerse.
Sin embargo, lo que pasó el jueves pasado fue diferente. Para empezar el sistema ya cuenta con algo así como 45 millones de visitas mensuales, cifra que no toma en cuenta otro universo de usuarios que utilizan sus cuentas de Twitter con aplicaciones de terceros en teléfonos, dispositivos móviles y hasta computadoras personales.
Toda esta gente, y sus inmensas ganas de decirle al mundo que estaba disfrutando un mocachino con leche deslactosada, se fueron al limbo. Los Twitteros callaron.
Lo curioso del tema es que lo que realmente ocurrió estuvo en un plano mucho más mundano y violento, muy diferente al sofisticado, chic y multiconectado medio en el que se desenvuelven la mayoría de los Twitteros.
El ataque de Negación de Servicio (Denial of Service Attack) fue orquestado por hackers rusos que intentaban "callar" a un bloguero de la república de Georgia: la semana pasada se cumplió el primer año de la invasión rusa a ese pequeño país y este corresponsal en línea, un profesor de economía de 35 años, estaba realizando una serie de entradas en las que criticaba a su gigantesco e intervencionista vecino.
Los hackers decidieron tomar la justicia por sus manos y lanzaron el ataque contra las cuentas de Twitter, Facebook y un sitio de alojamiento de blogs. El bloguero recibió su merecido y varios millones de usuarios del sitio de microblogging quedaron bajo la rúbrica de "daño colateral".
Vaya, como si echáramos una bomba atómica en una ciudad grande para matar a un carterista que vive en el centro.
El ataque se realizó a través de botnets; un botnet es una computadora que se transforma en un "zombie" a las órdenes de un hacker que logró colar un malware en una computadora cualquiera ubicada en cualquier parte del mundo (la que en este momento están utilizando podría ser una de ellos; esa es la razón por la que insistimos en eso de los antivirus y firewalls).
El ataque se da cuando un ejército de botnets de todo el mundo comienza a pedir servicio a un servidor, en este caso el Twitter: todo está listo para el Twittapocalípsis.
«Si esto no estuviera caído, estaríamos llenos de quejas diciendo que twitter se ha caído».
Esto apareció en un conocido blog y expresa la frustración de muchos que ya se han transformado en verdaderos adictos al twitteo diario.
Los ataques de Negación de Servicio no son raros, muchos sitios reciben varios a la semana, la diferencia es que Twitter fue víctima de su propia fama; el sistema no estaba preparado para el ataque y colapsó, cosa que no ocurrió con Facebook (aunque sufrió de algunos problemas), que también fue blanco directo del ataque.
Pero lo más curioso del asunto es que si esto hubiese ocurrido hace un año la noticia no hubiese trascendido más que en algunos círculos en lo más profundo de geekland y no hubiera llegado a los encabezados de los principales diarios y al cuadro de los canales de noticias.
Esto es una clara muestra de que Twitter está cambiando (una vez más ocurre lo mismo) la forma en que los usuarios utilizan e interactúan en la red. Twitter está dejando su etapa underground y netamente nerd para llegar a ser una parte integral del ya saturado y multiconectado entorno del usuario promedio.
Eso habla mucho de lo que ya es Twitter y de sus posibles proyecciones para el futuro.
Mientras tanto, esperamos, que el próximo Twitterapocalypse nos agarre confesados.
Armando Reygadas / Colaborador PS
Blog del autor: Reseñando
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