La velocidad afecta nuestra perecepción del tiempo; a la velocidad de la luz probaríamos la eternidad (una especie de polen cósmico con el que sueña el colíbri) y podríamos viajar a cualquier lugar del universo sin envejecer un día. Aunque las cámaras de alta velocidad están lejos de los 300 mil km por segundo a los que viaja la luz (para congelar un fotón) nos muestran, como una anticipación de esto, lo increíble que es la gestación del movimiento en el espacio, los fulgores minimales, los esfuerzos diseccionados (como si se doblara la fábrica del tiempoespacio: warp). O la tecnología al servicio de la poesía (slow-mo emerald empire):
LA EXCLAMACIÓN
Quieto no en la rama en el aire No en el aire en el instante el colibrí Octavio Paz La cámaras de alta velocidad de última generación van desde los 100 mil dólares, además de tener ciertas aplicaciones científicas son usadas por el programa de Discovery Time Warp y por el programa Mythbusters. Aunque técnicamente una cámara de alta velocidad es aquella que es capaz de fotografiar por lo menos 128 cuadros por segundo (un colibrí llega a batir sus alas 90 veces por segundo). Time Warp cuenta con la 720P Photron SA-1 que llega fotografiar 675 mil cuadros por segundo. Aquí un león marino como un heroe de extásis (haciendo un delfín) surfeando la ola y luego descendiendo en el tobogan del sol. Imágenes tomadas con un avión de cámara: la Typhoon HD 4, creada por Rudy Diesel, con estabilizador especial para tomas subacuáticas. Surfeando las microperlas del agua, como lluvia de Indra y los tubos, siempre vórtices de crsital índigo, para atravesar dimensiones de espuma y portales de tiempo: sun, fun, foam. Del programa Time Warp: una burbuja a detalle, la genaración de micro arco iris, la burbuja como metáfora de nuestra realidad elástica, iridiscente, onírica. Más en Wired Time bends at the speed of light Warp Records