8 psicópatas clásicos del cine: una muestra de la inteligencia al servicio de la crueldad

La psicopatía, trastorno de la personalidad, se ha asociado directamente con un perfil sin conciencia sobre el respeto hacia las leyes ni normas que permiten el adecuado funcionamiento de una sociedad. Gozan de una fachada de perfección, en la que prometen cumplir los sueños más extraordinarios… Hasta que emerge una faceta similar a la de un victimario en donde “saben lo que hacen y quieren hacerlo” (Romero, 2011). Entre los principales rasgos de personalidad de este trastorno se encuentran: versatilidad criminal, pobre autocontrol de sus propias conductas, delincuencia juvenil, locuacidad, encanto superficial, necesidad de estimulación, tendencia al aburrimiento, impulsividad, insensibilidad afectiva, ausencia de empatía…

De acuerdo con el psicólogo Joseph Newman de la Universidad de Winsconsin-Madison, “la principal preocupación es que la etiqueta –de psicopatía– se aplica con demasiada libertad y sin una comprensión suficiente de los elementos clave”. Es decir, el término se aplica a personas cuyo comportamiento puede reflejar principalmente factores contextuales u otros problemas emocionales. Y si bien no hay muchos estudios al respecto, algunos médicos estiman que el 1 y 2% de la población global desarrolla estos rasgos a lo largo de su infancia. A continuación compartimos 20 rasgos de un psicópata:

De hecho el cine se ha encargado de dar a conocer algunos psicópatas de libro, entre ellos están:

Catherine Tramell en Basic Instinct (1992). El personaje, interpretado por Sharon Stone, posee dotes de manipulación y despreocupación cuando se trata de asesinar a su propia pareja, Tramell, estrella de rock.

 

Norman Bates en Psychosis (1960). En simbiosis con su madre, Bates se encarga de enjuiciar el bien y el mal viviendo dos personalidades: la del recuerdo de su madre –a quien guarda momificada en su cama– y la suya.

 

Alex Forrest en Fatal Attraction (1987). Glenn Close interpreta a Forrest, quien tiene una aventura breve con un hombre casado y termina obsesionándose con él –tanto que termina por secuestrar a su hijo, entre otras acciones–.

 

Alex DeLarge en Clockwork Orange (1971). Asesinatos, violaciones y leche es el resumen de la vida cotidiana de Alex DeLarge, interpretado por Malcolm McDowell. Si bien después de un proceso judicial, en donde resulta encarcelado y sometido a procesos de reestructuración conductual, regresa a ser el mismo Alex psicópata y sanguinario.

 

Haley Stark en Hard Candy (2005). Ellen Page da vida a esta joven adolescente de 14 años que tortura psicológicamente –hasta incluso aparentar una castración– a un posible depredador sexual que conoce por un chat en internet.

 

Joker en The Dark Knight (2008). Aunque existen varias versiones del Joker, algunas dándole un tono caricaturesco, las interpretaciones hechas por Jack Nicholson y Heath Ledger son dos ejemplos indiscutibles de psicopatía. En uno se trata de un payaso maníaco; en otro, un terrorista impredecible y aterrador.

 

Aileen Wuornos en Monster (2003). Monster –donde Wuornos es interpretada por Charlize Theron– es la historia de una exprostituta y asesina, una mujer violada y maltratada que decidió tomar venganza por su propia mano.

 

Hannibal Lecter en The Silence of Lambs (1991). No hay quizá mejor intérprete para darle vida al doctor Lecter que Anthony Hopkins: un genio con un gusto psicópata por la carne y el cerebro humanos.

 

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