En algunas partes de Estados Unidos se discute prohibir el porno... ¿Y las armas?

Ante una nueva tragedia por un tiroteo masivo en una escuela en Estados Unidos, vuelve a animarse la discusión sobre el papel de las armas en estos episodios sociopáticos de violencia -y si deberían de prohibirse-.

En la revista The Atlantic se cuestiona el hecho de que los conservadores en Estados Unidos consideran que la pornografía es un tema que merece discutirse seriamente como digno de prohibición, mientras que las armas son consideradas un derecho inalienable por el mismo grupo de personas. En Utah, el estado mormón que es también el que más pornografía ve en Estados Unidos, se ha declarado oficialmente que el porno es una "crisis de salud pública" y se estudia hacer que sea ilegal para los servicios de Internet proveer pornografía. El tema es delicado, ya que por una parte es cierto que existen muchas personas adictas a la pornografía, cuya vida es dañada seriamente por estos contenidos y, como dice un profesor de estudios bíblicos, el porno en sus representaciones fantasiosas del sexo crea conflictos de autoimagen y suele presentar a las mujeres  como objetos sexuales siempre disponibles, entre otras cosas. Por otro lado, es evidente que prohibir el porno significa una supresión de las libertades personales.

Surgen preguntas del orden de si el gobierno debe establecer políticas para limitar los resultados y tratar a los individuos afectados o debe anticiparse y atacar causas e influencias que pueden tener luego consecuencias indeseadas para la sociedad. 

El caso del porno es complejo, pero al menos los daños que produce son generalmente autoinflingidos; en el caso de las armas, la libertad personal se traslapa con la seguridad de los demás. Y mientras se discute esto, en Florida, el estado donde ocurrió la última matanza (y donde han ocurrido varias en los últimos años), cualquier persona de más de 18 años puede adquirir una poderosa AR-15, el arma predilecta de los últimos tiroteos masivos, diseñada no para producir placer o fantasía, sino para maximizar "el daño", además de munición suficiente para matar a cientos de personas. Y no sólo eso: en Kansas, el candidato republicano al Congreso está regalando armas AR-15 como parte de su campaña electoral.

Así las cosas en un país que, como decía una reciente editorial, más que tener un problema de enfermedades mentales tiene la enfermedad de armar a sus enfermos mentales.

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