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A poco más de un mes de gobierno, Abelardo de la Espriella acumula un sismo mal gestionado, menores muertos en bombardeos, embajadas cerradas y armas de nuevo en la calle.

Han pasado 32 días desde que Abelardo de la Espriella tomó posesión de la presidencia de Colombia y desde entonces, las decisiones del abogado que llegó a la Casa de Nariño prometiendo "mano dura", ha tomado decisiones que ratifican su tendencia de poner en circulación “más pólvora”. 

Entre un terremoto que lo agarró con el traje aún sin planchar, bombardeos con menores de edad de por medio, un mapa diplomático redibujado a su gusto y el regreso de las armas legales a manos de civiles, el mandatario estrena su primer mes al frente del Ejecutivo colombiano. 

El terremoto

El 10 de agosto, apenas iniciada su gestión, un sismo puso a prueba a un presidente sin un solo día de experiencia en función pública. Como era de esperarse, la solidaridad nacional e internacional con la hermana República de Colombia no tardó en llegar. 

Sin embargo, De la Espriella osciló entre el discurso de campaña y la gestión de emergencia, y el lanzamiento de balones con propaganda en Buenaventura terminó por resumir el problema en una sola imagen. La polémica mayor fue que en primera instancia, rechazó la ayuda de rescatistas de varios países y privilegió a los que comparten su brújula ideológica –como Estados Unidos e Israel–. El Gobierno habló después de "unificación de reportes", pero nunca explicó por qué unos equipos entraron y otros se quedaron esperando en la puerta.

 

 

Niños muertos bajo fuego militar

La cifra más dura del mes fueron tres menores de edad que murieron en el segundo bombardeo ordenado por De la Espriella contra estructuras armadas ilegales, en zona rural de El Retorno, Guaviare, donde el saldo total llegó a diez personas fallecidas. 

El Gobierno culpó a las disidencias de "Calarcá" por reclutar y usar a los menores, y defendió la operación como parte de su ofensiva militar. No obstante, el argumento oficial choca de frente con el Derecho Internacional Humanitario, que no deja de proteger a un niño reclutado por el simple hecho de estar dentro de una estructura armada; al contrario, obliga al Estado a extremar medidas para evitar precisamente su muerte.

Nuevo tablero diplomático 

Redibujó las relaciones exteriores y es que, en una primera etapa dio a conocer el cierre de las embajadas de Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Chequia, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumania, Senegal y Sudáfrica, y canceló la apertura de la sede diplomática en Palestina que estaba en marcha. 

En contraste, anunció la reapertura de la embajada en Israel, reconoció la soberanía israelí sobre los Altos del Golán y calificó al primer ministro Benjamin Netanyahu como un "aliado estratégico". 

 

 

Las armas vuelven a circular

La más reciente fue el levantamiento de la suspensión general de los permisos para portar armas de fuego. El presidente justificó la medida como una corrección de fondo, pues "No hay derecho a que los bandidos estén armados hasta los dientes y la gente decente no pueda defenderse", dijo en un video difundido en sus redes.

El mandatario insistió en que la decisión no abre la puerta a un porte indiscriminado, sino que mantiene controles y requisitos ante las autoridades competentes, aunque el efecto simbólico ya está hecho y como mencionamos al inicio, en la Colombia de De la Espriella, la respuesta a la violencia –al parecer– es más pólvora en circulación. 

 

 


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Imagen de portada: X de Abelardo de la Espriella