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Punto de Fuga: Nimrods: El coming of age que nadie esperaba, pero sí necesitábamos

Arte

Por: Joel Rodríguez - 08/22/2026

En verdad, durante la función la gente interactuó y se involucró con la cinta; pocas veces he escuchado reír o conmoverse tanto a una sala entera.

La cinta semibiográfica basada, a grandes rasgos, en la historia de Green Day, conjunto californiano integrado por Billie Joe Armstrong (voz/guitarra), Tré Cool (batería) y Mike Dirnt (bajo/voz), invadió las salas de cine durante la segunda semana de agosto, convirtiéndose casi de inmediato en un fenómeno global.

—We’re teenagers. All we have is opportunities ahead of us—

Puedo entender que las expectativas sobre Nimrods, dirigida por Lee Kirk (The Office), crezcan desmesuradamente. Independientemente de la aprobación de la crítica, la cinta es sólida de principio a fin, estructurada y perfectamente escrita —dentro de su espectro natural, claro está—. Sin mencionar que lo tiene todo: un elenco joven, irresistible y encantador; elementos semibiográficos aderezados con road movie, mockumentary, romance, aventuras, unas gotitas de drama y hasta un poco de horror. ¡Y, por supuesto, música y rock & roll! Tal como la vida misma.

En verdad, durante la función la gente interactuó y se involucró con la cinta; pocas veces he escuchado reír o conmoverse tanto a una sala entera.

El fenómeno en torno a ella sorprende porque convocó por igual a audiencias old school y nuevas generaciones, virtud poco valorada para un grupo de la envergadura de Green Day. Podríamos suponer que continúan tocando el corazón de distintas generaciones gracias a su capacidad para crear himnos atemporales lo suficientemente sólidos como para sostener una carrera musical de ¡casi 40 años!

Basta con ver algunos reels y publicaciones en redes sociales para atestiguarlo: videos filmados durante algunas proyecciones, específicamente durante las presentaciones en vivo de la banda, muestran a grupos de personas de distintas edades tomando el frente de la sala para bailar pogo, ¡como si se tratara de un concierto!

Es cierto, esto no es nuevo. Antes se ha bailado en salas de cine con cintas de Talking Heads o Depeche Mode. Pero el simple hecho de que las personas puedan identificarse y asumirse como parte de algo común a través de un ritual tan simple como antiguo es hermoso.

 

Ahora bien, ¿de qué demonios va el metraje y qué debe esperarse del mismo? Primero que todo: aquí no hay spoilers, pero sí puntualizaré que no se trata de un documental sobre Green Day. Nimrods aborda la historia de tres amigos de secundaria cuya meta es convertirse en una banda de rock & roll, simplemente por amor a ello.

Lo que sí es un hecho es que el guion escrito por Lee Kirk —quien ya había trabajado con Armstrong en Ordinary World, debut cinematográfico del líder del grupo en 2016— está construido alrededor de la trayectoria del trío californiano. Existen numerosos paralelismos y similitudes que le dan vida y mucho appeal a los Analog Dogs, banda ficticia integrada por Tommy (Mason Thames), Fred (Kylr Coffman) y Chad (Ryan Foust).

Por otro lado, se debe esperar exactamente lo que cada uno quiera esperar de Nimrods. Aunque existe una suerte de entusiasmo general por ella, la cinta posee diferentes matices liderados por una historia de amistad, descubrimiento, lealtad, amor y, evidentemente, punk rock.

A consideración personal de su servidor, esa es una de las bondades que encumbran a la película como un nuevo clásico juvenil, que lo mismo podría enfilarse en celdas similares a las de Freaky Friday y School of Rock que a las de Sing Street, Empire Records, This Is Spinal Tap y hasta Stand by Me.

Evidentemente, a lo largo de la película podemos encontrarnos con muchísimas referencias a la banda, su amor por la música y la cultura pop. Comenzando por Tommy, nombre del personaje central que remite al profundo arraigo que sienten por tres bandas en particular: The Who, autores de la ópera rock conceptual del mismo nombre —que Ken Russell llevó al cine—; Tommy Ramone, primer baterista de los Ramones, y The Replacements, cuyo bajista Tommy Stinson es un arquetipo indiscutible de la escena musical de Mineápolis.

También aparece Olivia, clara referencia a Ollie Louise Armstrong, madre de Billie Joe, así como la compañía ficticia de taxis Castaway, cuyo nombre proviene del tema homónimo de Green Day incluido en Warning (Reprise Records, 2000), entre muchísimos otros guiños.

Sin embargo, quizá el momento más significativo —por lo menos para quienes somos superfans de la banda— sea el cameo de “Blue”, la amada guitarra Fernandes japonesa modelo RST de Billie Joe. Una réplica del modelo Stratocaster popularizado por Fender que Armstrong conserva hasta nuestros días como una especie de muestra de fidelidad y gratitud por haberlo acompañado durante los malos ratos y tragos amargos de la vida, además de formar parte esencial del sonido distintivo de la banda.

 

Nimrods representa también una especie de victoria interna para el conjunto. Desde 2004, cuando lanzaron su propia ópera rock, American Idiot (Reprise Records), se especuló durante años sobre la realización de una cinta basada en el disco. El proyecto nunca llegó a concretarse y terminó materializándose únicamente como musical de Broadway, en el que Billie Joe tuvo algunas participaciones especiales, al igual que Davey Havok, líder y cantante de AFI.

El elenco de la cinta lo complementan Mckenna Grace, Keen Ruffalo e Ignacio Díaz-Silverio, quienes se roban algunos momentos y escenas clave gracias, en buena medida, a sus dotes para la comedia. A ellos se suman figuras de mayor experiencia como Jenna Fischer y Angela Kinsey —mundialmente conocidas por sus papeles en la versión estadounidense de The Office—, además de cameos de Fred Armisen y Sean Gunn.

He visto a Green Day revolucionar al mundo unas cuantas ocasiones antes; una más no era imposible. Y, sin proponérselo, lo hicieron de nuevo.


Joel Rodríguez (Ciudad de México, modelo 1983) es periodista musical, cronista urbano y gestor cultural con debilidad declarada por la cultura pop, el cine y la literatura. Embriagado de amor por la CDMX —patita de perro por vocación— ha colaborado en medios como Revista Vicio, Círculo Mixup, Radionotas, Monitor Latino, Cultura Colectiva y Revista Marvin; además, participó en el libro compilatorio 200 discos chingones del rock mexicano (2022).