El negocio de la arena deja a los ríos de Asia sin defensas
Ecosistemas
Por: Yael Zárate Quezada - 08/26/2026
Por: Yael Zárate Quezada - 08/26/2026
Un alud provocado por un sismo bloqueó el cauce del río Bhote Koshi, en la frontera entre Nepal y el Tíbet. La represa improvisada cedió horas después y desató una inundación repentina que deja decenas de muertos y cientos de desaparecidos en el distrito de Rasuwa. Aldeas, carreteras, puentes e hidroeléctricas quedaron sepultados bajo el lodo.
El origen inmediato fue geológico, pero la tragedia vuelve a poner en el centro una pregunta incómoda: qué tan preparados están los sistemas fluviales de Asia para absorber este tipo de choques.
Un estudio publicado en Reviews of Geophysics documenta que la demanda mundial de arena y grava —insumos esenciales del hormigón— se ha más que duplicado desde el año 2000. Solo en 2024, la construcción de ciudades e infraestructura consumió 28 mil millones de toneladas de estos materiales, extraídos en su mayoría de ríos de Asia y África.
Más del 80% de esa demanda proviene de Asia, impulsada por el crecimiento urbano de China e India. Los autores advierten que la extracción suele superar por mucho la velocidad con la que los ríos reponen sus sedimentos, lo que debilita las riberas, reduce el nivel freático y facilita la intrusión de agua salada en zonas costeras.
Ningún dato vincula directamente la extracción de arena con lo ocurrido hoy en Rasuwa. Pero una aproximación inmediata, nos puede llevar a pensar que los mismos ríos que sostienen a millones de personas en el Himalaya y sus alrededores enfrentan una presión doble, la de un clima cada vez más errático y la de una industria que los explota sin pausa.
Los investigadores proponen monitorear la extracción con imágenes satelitales y reducir la demanda con materiales alternativos, como residuos de construcción procesados o vidrio reciclado.