¿El mayor problema de «Spider-Man: Brand New Day»? El MCU (RESEÑA)
Arte
Por: Jonathan Flores - 08/04/2026
Por: Jonathan Flores - 08/04/2026
Han pasado algunos años desde que vimos por última vez a Spider-Man balancearse en la pantalla grande. Después de Spider-Man: No Way Home (2021), Tom Holland dejó el traje tras protagonizar el crossover que durante décadas parecía exclusivo de los cómics. La reunión de los tres Spider-Man emocionó a millones de espectadores y, al mismo tiempo, terminó por consolidar una fórmula que Marvel Studios repetiría durante los años siguientes: utilizar el multiverso para reunir héroes de distintas franquicias y construir historias cada vez más grandes.
Aquella propuesta funcionó durante un tiempo. La sorpresa se convirtió en expectativa y la expectativa terminó por desgastarse. Con el anuncio de una nueva película del arácnido, una parte importante del público comenzó a pedir algo distinto: una historia más cercana a las calles de Nueva York, sin amenazas cósmicas, sin viajes entre universos y, sobre todo, centrada únicamente en el Peter Parker interpretado por Tom Holland.
Ese deseo también respondía al mayor problema de la versión del personaje dentro del Universo Cinematográfico de Marvel. Desde Spider-Man: Homecoming (2017), Peter Parker siempre necesitó una figura que guiara sus decisiones. Primero apareció Tony Stark, después Nick Fury y el Misterio de Jake Gyllenhaal; finalmente, Doctor Strange. A lo largo de la trilogía dirigida por Jon Watts, el héroe parecía incapaz de crecer por cuenta propia. Repetía los mismos errores, recibía una nueva lección y volvía a recordar que un gran poder implica una gran responsabilidad.
Con Spider-Man: Brand New Day, Destin Daniel Cretton toma las riendas del personaje y todo apunta al inicio de una nueva trilogía. La intención resulta evidente desde los primeros minutos: presentar a un Peter Parker más experimentado, seguro de sí mismo y consciente del peso que carga sobre los hombros.
¿Lo consigue? En gran medida, sí.
Spider-Man: Brand New Day es, hasta ahora, la mejor película del Spider-Man del Universo cinematográfico de Marvel (UCM, o MCU, por sus siglas en inglés). Cretton comprende en una sola entrega aspectos que Jon Watts nunca terminó de dominar en tres películas. El director aprovecha la agilidad del personaje, construye secuencias de acción que transmiten velocidad y vértigo, recupera los espectaculares balanceos entre edificios y permite que el carisma de Tom Holland brille con mayor naturalidad. Por primera vez, este Spider-Man se siente como un héroe que realmente habita Nueva York.
Basta observar el material promocional de la cinta para saber que en ésta aparecen Punisher, Hulk, Bruce Banner, Yelena Belova y el misterioso personaje interpretado por Sadie Sink. Sobre este último conviene evitar spoilers, aunque resulta evidente que las teorías más populares de internet terminaron por acertar desde el primer día, convirtiendo el supuesto misterio en un secreto a voces.
Con todo, la película vuelve a tratar a Peter Parker como un héroe que necesita que alguien le indique cuál es el siguiente paso. La participación de Yelena Belova se extiende más de lo necesario y funciona principalmente para recordar la existencia de los nuevos Vengadores. Bruce Banner cumple una función que apenas rebasa lo visto en los avances. Hulk protagoniza una de las grandes secuencias de acción, mientras que Punisher aporta tensión durante el tercer acto, aunque su presencia tiene poco peso dentro de la narrativa.
Resulta inevitable pensar que varios de estos personajes podrían sustituirse por figuras pertenecientes al propio universo del arácnido. Bruce Banner, por ejemplo, podría intercambiarse por Curt Connors sin afectar la estructura del relato e incluso fortalecer la conexión con la mitología de Spider-Man. Punisher, quien ha encontrado un espacio sólido junto al Daredevil de Charlie Cox, aparece aquí reducido a una versión mucho más contenida, casi como si su presencia respondiera únicamente a una obligación dentro del calendario del estudio.
Otro aspecto que se convierte en un obstáculo para la cinta es el antagonista. Spider-Man: Brand New Day nunca construye un verdadero villano para Peter Parker. La amenaza principal parece diseñada para regresar en futuras producciones del UCM antes que para sostener el conflicto de esta película. El resultado es una historia que intenta desarrollar demasiadas líneas narrativas al mismo tiempo y termina sacrificando la identidad del héroe.
Finalmente, la película conserva uno de los problemas que Marvel Studios parece incapaz de abandonar. Cada aventura del amistoso vecino termina convertida en un recordatorio constante de que pertenece a un universo mucho más grande. Esa necesidad transforma varios momentos en un desfile de personajes cuya presencia aporta poco a la historia principal y cuya función parece reducirse al reconocimiento inmediato del espectador.
Y es que el problema no radica en que estos personajes aparezcan, sino en cómo y por qué aparecen. Marvel continúa utilizando a Spider-Man como una plataforma para impulsar futuras películas, antes que como el protagonista absoluto de su propia historia.
Paradójicamente, esta sigue siendo la entrega más sólida del personaje dentro del UCM. Destin Daniel Cretton comprende qué hace especial a Spider-Man y entrega las mejores escenas de acción de la saga de Tom Holland. También recupera la sensación de velocidad, improvisación y riesgo que siempre ha distinguido al personaje en los cómics.
Ahora que Peter Parker finalmente encontró el tono que tantos seguidores esperaban, Marvel tiene un reto mucho más importante por delante: permitirle construir su propio mundo, enfrentarse a sus propios villanos y demostrar que Spider-Man puede sostener una gran película sin depender de que otro héroe llegue a recordarnos que existe un universo compartido.