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En 1995, Eric Cantoná le dio una patada voladora a un hooligan neonazi en pleno partido. Treinta años después, el gesto sigue siendo uno de los más cargados de la historia del futbol.

El 25 de enero de 1995, Eric Cantoná recibió una tarjeta roja en el estadio Selhurst Park de Londres durante un partido entre el Manchester United y el Crystal Palace. Nada inusual para él, pero lo que ocurrió después sí lo fue.

Mientras caminaba hacia los vestuarios, un hincha del Palace —Matthew Simmons, militante del National Front, el partido fascista británico— se abalanzó hacia las rejas y le gritó: "Vete a tu país bastardo, vuélvete a Francia". Cantoná no siguió caminando. Se liberó de los guardias de seguridad, corrió hacia la tribuna y le propinó una patada voladora en el pecho. Luego vino una serie de golpes hasta que lograron contenerlo.

La sanción fue de nueve meses de inhabilitación, una multa de 30,000 dólares y 120 horas de trabajo comunitario. Años después, cuando un periodista le preguntó cuál había sido el mejor momento de su carrera, Cantoná respondió sin dudar: "Fue cuando le di la patada de kung fu a ese hooligan. Creo que es el sueño de mucha gente darle una patada a ese tipo de personas. Lo hice por ellos."

Para contextualizar un poco, Cantoná venía de una familia marcada por la resistencia antifascista: su abuelo materno, Pedro, era un republicano español que huyó de Barcelona cuando Franco tomó la ciudad, y llegó caminando hasta un campo de refugiados en el sur de Francia. No era una sorpresa su postura antifascista. Es más, en 2024, a días de la segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas —con Marine Le Pen y la extrema derecha disparados en las encuestas— Cantoná publicó en Instagram: "Como decía mi abuelo Pedro, republicano español que luchó contra el fascismo: No pasarán. Prefiero morir de pie que vivir arrodillado". 

La pregunta que deja todo esto no es si Cantoná actuó bien o mal aquella noche, pero nos deja de relieve aquella paradoja de la tolerancia del filósofo Karl Popper: Para preservar una sociedad abierta y libre, se debe tener el derecho de no tolerar a quienes promueven la intolerancia o la violencia. 


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